A la misma hora cuando retornaba Carlos Menem a la Argentina, Néstor Kirchner desparramaba elogios a Eduardo Duhalde. Ocurrió sobre el atardecer en Berazategui, distrito del conurbano sur, que gobierna Juan José Mussi, históricoseguidor del ex presidente. «Después de 2001 cuando muchos huyeron a lugares más cómodos y no quisieron poner el pecho al desastre que habían ocasionado, tuvieron que venir dirigentes como Duhalde», dijo Kirchner-para vindicar al bonaerense,libreto que hacía tiempo no desempolvaba.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los dichos del Presidente se producen en un momento especialmente caliente de la interna peronista: por un lado, la reaparición de Menem en escena (ver notas en pág. 17 y Contratapa); y, por el otro, la tórrida pulseada que comienza a bosquejarse en la provincia entre duhaldistas y felipistas.
Al elogiar a Duhalde, Kirchner contrapesó las señales que en la última semana envió a Solá cuando lo recibió unas horas antes de lanzar su línea interna en Costa Salguero. Aquella cita fue amplificada por el felipismo como un respaldo expreso a la escisión del gobernador.
Dejá tu comentario