7 de diciembre 2001 - 00:00

Rendición final de los talibanes: entregan su bastión Kandahar

Kabul (EFE, ANSA, AFP) - Los talibanes anunciaron ayer la rendición de Kandahar, último bastión de la milicia integrista en Afganistán, al tiempo que el futuro primer ministro Hamid Karzai anunció que propondrá una amplia amnistía para los derrotados y una «garantía de seguridad» para su líder, el mullah Mohammed Omar, lo que provocó una indignada reacción estadounidense (ver aparte).

El ex embajador talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, afirmó que la intención de los «estudiantes del Corán» es entregar las armas hoy mismo, aunque Estados Unidos denunció «amenazas creíbles contra la base de los marines estadounidenses en el sur de Afganistán», cerca de Kandahar, lo que podría corresponder a «una contraofensiva», según el portavoz de la base, David Romley.

Zaeef anunció que la milicia integrista entregará el control de la ciudad que fue su bastión político y militar al mullah Naqib Ullah, un líder tribal del sur del país y antiguo comandante mujaidín.

«El mullah Omar tomó esa decisión por el bienestar de la población, para evitar víctimas y salvar la vida y la dignidad de los afganos», dijo el diplomático, a pesar de que los jefes talibanes reiteradamente habían declamado una férrea resistencia de sus tropas y el propio Omar había pedido a su milicia que «luche hasta el final».

Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre cómo y cuándo se producirá la capitulación y cuál será la suerte que correrá Omar, después de que Zaeef dijese que el acuerdo garantiza «el respeto» de la vida del líder supremo talibán
.

El mullah Omar no estaría incluido en la amnistía ofrecida a las talibanes en general por Karzai, quien asumirá el poder el 22 de diciembre próximo.

En cuanto a los extranjeros aliados a los talibanes que pertenecen a la red Al-Qaeda, de Osama Bin Laden, Karzai dijo que deberán dejar Afganistán pero «nadie puede garantizar qué cosa ocurrirá cuando dejen el país».

Para garantizar la seguridad de Omar, éste tendrá que «renunciar previamente al terrorismo», declaró Karzai, quien además comandaba tropas en las inmediaciones de Kandahar.

La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) pidió «protección» para los combatientes talibanes que se rindan en Kandahar para evitar que se repitan hechos como la reciente matanza de la ciudad de Mazzar-i-Sharif, que según la Alianza del Norte obedeció a un enfrentamiento.

Las fuerzas afganas antitalibanes se hicieron por la mañana del control del aeropuerto de Kandahar sin encontrar resistencia, tras lo cual, las tropas comandadas por el antiguo gobernador de la ciudad,
Gul Agha, entraron a la ciudad sin inconvenientes mayores.

Gran objetivo

La rendición se realizó cuando se cumplen dos meses del inicio de la operación Libertad Duradera que emprendió Estados Unidos en territorio afgano, en donde le queda un gran objetivo: desarticular a la red Al-Qaeda y apresar a Bin Laden.

Además de Kandahar, los talibanes entregarán también las provincias limítrofes de Helmand y Zabul, que seguían bajo poder de la milicia, informó un portavoz integrista.

El general
Peter Pace, subjefe del Estado Mayor Conjunto, explicó que en la última jornada de operaciones unos 85 aviones de EE.UU. atacaron objetivos en diversos puntos de Afganistán, por lo que habrían muerto cuatro personas y doce fueron heridas.

Mientras prosigue la ofensiva, la ONU denunció en Kabul que una decena de niños han muerto de hambre y frío en Afganistán, donde el invierno comenzó.


La situación de los desplazados es preocupante en el norte del país y en la provincia central de Ghor, una de las que resultó más afectada por la sequía de los tres últimos años, explicó un portavoz de las Naciones Unidas, Yussuf Hassan.

«Nos encontramos con casos de malnutrición y afecciones respiratorias ligadas al invierno, entre ellas la neumonía, primera causa de mortalidad en Afganistán durante esta estación», dijo el portavoz.

En tanto, se informó que un sexto combatiente antitalibán murió a causa del bombardeo estadounidense por error que el miércoles cayó sobre tropas aliadas en el sur de Afganistán.

La vocera del Pentágono,
Victoria Clarke, dio cuenta que la nueva víctima (que había sido herido junto a otros 17 combatientes) murió después de ser transportado a bordo del barco Bataan en el océano Indico. En el mismo ataque fallido fallecieron tres soldados estadounidenses.

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