En dos semanas, el jefe de Gobierno cambiará el escenario de la Ciudad de Buenos Aires por el de las chinas Pekín y Shanghai (quizás alguna otra pueda agregarse al itinerario), además de la vietnamita Hanoi. Un viaje de 8 días, de comitiva reducida: apenas el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, y el director general de Relaciones Internacionales y Protocolo, Fulvio Pompeo. También su mujer, Malala Grobo.
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Dentro del ala política del macrismo están que trinan. Apuntan a que es el peor de los momentos para hacer un mutis por el foro. «Es ahora cuando Mauricio tiene que salir al ruedo y buscar proyección nacional», dicen. Y apuntan contra el ecuatoriano Jaime Durán Barba, su asesor de imagen, ideólogo de la campaña de «salto al bache» y tenaz consejero del «antes que hacer política hay que gestionar». En el partido, la tensión ya se palpa. En un documento, llamado «El ADN de PRO», se destaca que «el conflicto político no estuvo ni está ausente de la propuesta que Mauricio Macri representa», y que en 2007 «no fue 'saltar el bache' lo que decidió a 61% del electorado, sino votar en contra de los K».
A la vez que las discusiones dentro de PRO se prolongan y la crisis político-institucional de la Argentina se asoma al abismo, un impertérrito Macri dice que no se baja del viaje a China, el primero que emprende desde que se hizo cargo de la Jefatura de la Ciudad. (Hace dos meses estuvo por algunas horas en San Pablo, con el prefecto paulista.)
Mientras tanto, sus asesores en Asuntos Internacionales y Política Exterior deberían ir entrenándolo en el complicado protocolo y ceremonial chino, dado que, hasta ahora, se mostró un tanto desconcentrado (desinteresado, abúlico, dicen algunos) frente a sus interlocutores internacionales.
La semana pasada, en el marco de una gira por varios países de Sudamérica, el gobernador del estado de Alabama, Bob Riley, recaló en el Palacio Municipal en visita protocolar a Mauricio Macri. Riley, que gobierna el mismo estado en el que nacieron el ex candidato presidencial Mike Huckabee, el cantante de jazz Nat King Cole y Condoleezza Rice, vino a promover, con una nutrida delegación de 40 empresarios y profesores, el comercio con Alabama. Y en especial, la ciudad-puerto de Mobile, uno de los mejores accesos a Estados Unidos para compañías latinoamericanas. Explicó que se habían invertido 500 millones de dólares para mejorarlo. «¿Sólo eso?», dijo Macri, quizás anticipándose a una inversión de mayor envergadura para nuestra ciudad-puerto. El gobernador norteamericano, ante el asombro de todos los presentes, tuvo que explicarle que «al menos en los EE.UU., 500 millones es mucha plata todavía».
Tuvo otro protagónico para un blooper de antología con el brasileño José Serra, gobernador del estado de San Pablo. Macri lo recibió en Buenos Aires cuando finalizaba la primera semana de mayo y ya habían pasado varios días desde que Brasil fuera calificado con «investment grade». «¿Para cuándo va a ser ese investment grade con que tanto flagelaste?», preguntó un distraído Mauricio. El brasileño -aseguran testigos de ese encuentro- nada dijo, pero no pudo ocultar una sonrisa compasiva.
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