Juan José Alvarez, que ganó fama de duro cuando invitó a tomar un café al titular de la Gendarmería, Hugo Miranda y, con dos palabras, lo hizo renunciar, parece haber revisado el camino emprendido. Miranda, un profesional con prestigio entre los expertos en seguridad, fue convocado para hacerse cargo de la subsecretaría del área. Todavía no aceptó, algo que lo tiene intranquilo a Alvarez. Al parecer, el gendarme cuenta con detalles sobre los motivos de su alejamiento que convendría mantener en silencio, y Alvarez, un burócrata ambicioso, supone que con un cargo la gente es más discreta.
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