Retrato del Aznar lobbysta
La última visita al país del ex presidente del gobierno de España José María Aznar, como informó este diario, tuvo como propósito promover un fondo de inversión de cuyo directorio forma parte. El diario español «El País» hizo un retrato de este nuevo rol de Aznar como asesor de empresas y enumeró a qué grupos está ligado. Ese retrato no es simpático para el ex premier, explicable por la posición política de «El País» en apoyo de las administraciones socialistas. Pero es útil como ayudamemoria sobre este lobbysta que es viajero frecuente a la Argentina.
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Sus ocho años al frente del gobierno español le han dejado a Aznar suficientes contactos y conocimientos como para convertirse en un valor codiciado por empresarios conservadores que mueven su capital por el mundo y se relacionan con los mandatarios de los países donde deciden invertir.
Juan Ramón Caridad, director de productos de Atlas Capital, explicó hace varios meses a este periódico el sentido del fichaje de Aznar por la sociedad del fondo de alto riesgo Centaurus Capital: «Aznar es el Fernando Alonso de Centaurus. Se le ficha por imagen y por marketing más que porque realmente vaya a utilizar su influencia en alguna operación. De la misma forma que el banco Santander utiliza la imagen del piloto de Fórmula 1, Centaurus contrata a Aznar, para ganar notoriedad».
Murdoch también dio notoriedad al consejo de administración de News International cuando decidió fichar a Aznar, el primer consejero no anglosajón que se sentaba en una de las mesas con mayor poder empresarial del planeta. En ese momento, Aznar tenía un puesto en el Consejo de Estado. Cuando se conocieron sus tratos con Murdoch, sin que el ex presidente reparase en la supuesta incompatibilidad de los cargos, saltaron algunas alarmas.
Aznar creó una sociedad (Famaztella, familia Aznar-Botella) para ingresar los beneficios de sus libros... y el sueldo que Murdoch empezó a pagarle apenas seis meses después de salir del gobierno. Desde setiembre de 2004 hasta junio de 2006, el ex presidente recibió del empresario australiano 10.000 euros mensuales -más de lo que cobraba como jefe del Ejecutivo- por «servicios de asesoría de estrategia corporativa global». A partir de esa fecha, el salario creció hasta los 148.000 euros al año porque Aznar fue nombrado consejero de News International. El Consejo de Estado se convirtió entonces en un lugar incompatible con la otra tarea remunerada del ex presidente. Entre esa actividad pública en el Consejo de Estado y los negocios privados, Aznar se inclinó por los últimos.
Sus andanzas por el mundo han dado desde entonces mucho que hablar. Algunos viajes, discretos, sin intervenciones públicas ni fotos en los periódicos, han desatado todo tipo de sospechas. En marzo pasado, Aznar visitó Moscú en dos ocasiones para reunirse con directivos de Gazprom y con el presidente ruso, Vladimir Putin. El dirigente español aseguró a través de sus colaboradores que en ningún caso abordó en sus visitas a Rusia temas relacionados con España.
Ahora ha viajado a Latinoamérica para presentar un estudio de su fundación FAES titulado América Latina, una agenda de libertad. En su estancia por diversos países, concedió entrevistas a distintos medios y habló en varios foros para cargar contra los gobiernos populistas y criticar especialmente a los gobernantes de Cuba y Venezuela. En esa ronda, visitó a Kirchner, el presidente argentino, y volvió a hablar de libertad.
Sólo un mes después, Aznar se quitó el traje de presidente de FAES y se puso el de consultor global. Entonces, regresó al mismo lugar pero con otro objetivo: asesorar a un grupo inmobiliario que iba a invertir 26 millones de dólares en la Argentina y quería un buen trato. Por eso, Aznar se sentó a medio camino entre lo público y lo privado, entre el empresario al que asesora, Joseph E. Robert, y el presidente de la Argentina, Néstor Kirchner.




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