19 de noviembre 2001 - 00:00

Reutemann coloca a su gente

Carlos Reutemann se dedicó en las últimos días a una actividad que reconoce como poco grata para él: la «rosca» política. En persona se ocupó de hablar con Eduardo Duhalde y Ramón Puerta para pedir que le entreguen desde diciembre la vicepresidencia de Diputados a la santafesina María del Carmen Alarcón.

El gobernador advirtió en esas charlas reservadas que, en caso de que no se respete la ubicación del PJ de Santa Fe en la Cámara baja, se abstendrá de avalar la coronación del duhaldista Eduardo Camaño en la conducción de Diputados y la del mismo Puerta en el Senado, virtual vice de la Nación. Aun cuando parezca desmesurada la presión de Reutemann por Alarcón, tiene una explicación. El ex corredor de Fórmula 1 se sintió burlado cuando comenzó a circular la posibilidad de que su comprovinciano Jorge Obeid quedara como número dos de Camaño.

Obeid
, que precedió a Reutemann en la primera magistratura santafesina, fue propuesto para el cargo por su origen distrital, aunque no es precisamente un hombre de confianza de «Lole». Por el contrario, opera como aliado extramuros del justicialismo bonaerense.

«Si ese puesto
-el de vicepresidente del cuerpo-le corresponde a Santa Fe, deben ofrecérselo a Alarcón», masculló el gobernador sin disimular el malestar.

La consagración de Obeid, además de sacar de las casillas a Reutemann, desató la ira del menemismo y de algunos caciques del Frente Federal. Su ascenso significaría un avance indisimulable del duhaldismo-ruckaufismo, que hubiera copado la cúpula de Diputados con el tándem Cama-ño-Obeid.

Este esquema de asalto al poder de la Cámara baja se completaría con la designación de José María Díaz Bancalari en una de las cuatro vicepresidencias del bloque peronista que se inaugurarían para el recambio legislativo, con la presunta intención de hacer espacio para todas las parcelas domésticas.

Juramentados

Tanta proliferación de adherentes a Duhalde y Ruckauf exaltó los ánimos de los fans del cautivo de Don Torcuato. Jura-mentados en sostener la continuidad de Humberto Roggero al frente del bloque -más que nada por su equilibrada actuación en pleno pleito Menem-Duhalde-, ya parecían resignados a levantar la mano para nominar a Camaño en la jefatura del cuerpo, a pesar del enojo por el congreso partidario que montó el duhaldismo contra el ex presidente. La aparición de Obeid y de Díaz Bancalari -un ortodoxo del PJ de Lomas de Zamora-en plazas apetecibles les resultó exasperante. Hoy, los menemistas se sentarán a parlamentar con los seguidores de Reutemann, más algunos amigos del Frente Federal. Coinciden con «Lole» en que la butaca pretendida por Obeid debería quedar en manos de Alarcón, no sólo porque simpatizan con la legisladora sino también por la inquina que tienen por Duhalde y compañía. Por otra parte, insistirán en que no puede haber 4 vices de bancada con el mismo rango y máxime si uno de ellos es un duhaldista, según el organigrama que armaron Roggero, Camaño y otros diputados en la mesa de un restorán del barrio de Congreso el lunes a la noche.

El subloque que se reporta a
Carlos Menem aspira a colocar a Manuel Baladrón (La Pampa) como vice 1° del bloque, cuidándole las espaldas a Roggero, y no acepta que haya una suerte de vicepresidencia colegiada. Menos que los allegados a Duhalde se lleven 3 puestos clave en la jerarquía de Diputados, amén de las comisiones de Asuntos Constitucionales (Carlos Soria) y Presupuesto y Hacienda (Jorge Remes Lenicov, aunque parece mucho más cerca el pampeano Jorge Matzkin).

Baladrón
, embajador de Rubén Marín en el Congreso, cubriría la vacante que dejará el rionegrino Miguel Angel Pichetto, quien accedió al cargo en representación del menemismo, aun cuando terminará su mandato con el carné de asociado al PJ de Duhalde y Ruckauf (un paso que se produjo en medio de la campaña de Pichetto por la senaduría y justo cuando escaseaban los recursos para hacer proselitismo en zonas no gobernadas por el peronismo).

Simpatizantes de
Menem y Reute-mann, más otros allegados de las denominadas provincias «chicas», esperan presionar con más de una veintena de legisladores en el futuro bloque de la Cámara baja, que alcanzará 117.

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