Mientras el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, demuestra públicamente su furia contra el Gobierno porteño por la intención del macrismo de involucrar a los Kirchner en el caso de las escuchas ilegales, en los Tribunales de Comododor Py esperan la declaración del espía de la SIDE Hugo David Álvarez.
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Fernández refunfuñó en diálogo radial por la postura que tomaron los funcionarios porteños para desligar a Mauricio Macri de las pinchaduras. "Me da pena que Horacio (Rodríguez Larreta) diga esas cosas, que tenga que defender a su jefe está bien, pero querer encajarle este tema a Néstor Kirchner es tan torpe", dijo.
Desde que el juez federal Norberto Oyarbide procesó al jefe de Gobierno por integrar un supuesta asociación ilícita para escuchar conversaciones privadas que los alfiles del PRO responsabilizan a la Casa Rosada de "armar" la causa.
Por ese motivo es que fue citado el agente del Servicio de Inteligencia (SI, ex SIDE). Álvarez fue quien advirtió al familiar de las víctimas de la AMIA, Sergio Burstein, de que el ex comisario Jorge "Fino" Palacios le mantenía pinchado el teléfono.
La identidad del espía activo fue revelada por dos matutinos en conjunto la semana pasada. Las defensas de Macri y de Guillermo Montenegro creyeron conveniente hacer esa jugada para insistir en la teoría de la "causa armada" por el gobierno kirchnerista en su contra. Pero curiosamente uno de esos periódicos publicó una foto de Álvarez que correspondería a su ficha personal alojada en los archivos de personal de la SIDE. Casualidad o intencionalidad, en la Legislatura porteña ya dudan de un grupo -de 12 personas- experto en inteligencia que trabajan para la Policía Metropolitana, que por estatuto tiene prohibido realizar tareas de espionaje. Por esas manos habría pasado la foto de Álvarez que luego salió impresa.
Días atrás Oyarbide pidió a la SI que informara si el supuesto autor del llamado a Burstein era agente de la oficina o no, lo que su titular, Héctor Icazurriaga, confirmó el viernes. Según informó Ámbito Financiero, el juez también ordenó un peritaje fotométrico a la Gendarmería Nacional para comparar una foto de Álvarez con una imagen que captó la cámara de seguridad del locutorio donde se hizo el llamado anónimo a Burstein. El informe llegó a última hora de la tarde y concluyó que había "coincidencias morfológicas" entre ambas imágenes, pero que por su mala calidad no se podía determinar que fuese la misma persona. En base a esos elementos, el magistrado interrogará a Álvarez.
Más allá del origen de la investigación, sobre Macri, Palacios y Ciro James pesan las pruebas. Así lo cree Aníbal Fernández: "Hay elementos de sobra" para probar el ilícito, afirmó. Al ex presidente xeneize lo complican los pedidos de escuchas a Burstein y a su cuñado Néstor Leonardo, a través de un juzgado de Misiones.
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