Salió ley educativa pese a voto opositor

Política

La Cámara de Diputados sancionó anoche de manera definitiva -con 133 votos a favor y 33 en contra- la nueva Ley Federal de Educación, principal plataforma de la campaña política de Daniel Filmus en la Capital Federal. El tratamiento de una norma de tanta importancia institucional para el país fue, al menos, irregular: la oposición se quejó de la falta de debate de sus contenidos, los credos religiosos lamentaron que no se tuvieran en cuenta sus sugerencias y en el recinto por momento hubo más de 200 legisladores ausentes.

Sin embargo el kirchnerismo logró imponer el peso de su mayoría, con la ayuda de sus aliados del Peronismo Federal de José María Díaz Bancalari. No alcanzó la resistencia opositora de la UCR, el PRO, el ARI y el lavagnismo que votaron en contra del proyecto oficialista.

  • Contradicción

    Pero ni siquiera los opositores parecieron estar a la altura de las circunstancias: el bloque de la UCR, comandado por Fernando Chironi, votó en sentido contrario al bloque de senadores de su partido, que en la Cámara alta había avalado la iniciativa kirchnerista aunque con disidencias. La contradicción en el sentido del voto de los senadores y diputados radicales motivó la furia de Olinda Montenegro, radical de la Cámara baja quien lamentó la falta de respaldo de sus correligionarios de la Cámara alta.

    Peor fue lo del PRO, que en un principio se iba a abstener pero finalmente decidió el sentido de su voto el miércoles a través de un llamado telefónico a Ricardo López Murphy quien a su vez consultó a Mauricio Macri, que se encontraba desencajado siguiendo la paliza que le dieron a Boca en la cancha de Vélez. El diputado, sintético y pragmático, se limitó a ordenar que se rechazara el proyecto de Ley Federal de Educación que ayer defendió en el recinto la kirchnerista entrerriana Blanca Osuna, titular de la Comisión de Educación.

    En medio de este descalabro legislativo estaba la ley que fijará las principales pautas de los argentinos, y que debería concretar el perfil del país a futuro. Filmus, consciente del impacto que la sanción del proyecto tendría en su virtual candidatura a jefe de Gobierno porteño, se dedicó a telefonear a los diputados para asegurarse el voto de los opositores y dar una imagen de pluralismo y consenso. Pero no alcanzó.

    Tal como sucedió en el Senado cuando se trató este tema, el debate fue seguido atentamente por el ministro de Educación y por dirigentes sindicales de los docentes.

    La primera en hablar fue Osuna, quien expresó su orgullo por participar en «una sesión histórica» y defendió la importancia de la nueva ley. Tras hacer un balance de los logros del gobierno en materia económica, Osuna dijo que ahora hay que « pelear contra la injusticia educativa», para lo cual consideró apropiado la aprobación de esta ley.

    A continuación habló la diputada radical Olinda Montenegro, quien destacó la necesidad de «sacar la nefasta Ley Federal de Educación», que consideró enmarcadadentro de «las políticasneoliberales de la décadadel 90, que llevaron al país a la más grave crisis económica y educativa». Pese a esa posición contraria a la ley que se va a derogar, la legisladora chaqueña también se opuso al proyecto impulsado por el gobierno, porque «atenta contra las provincias», y defendió el dictamen en minoría presentado por el radicalismo.

  • Desperdicio  

    Por su parte, la diputada de Fuerza Republicana, Eusebia Jerez de Sosa, fundamentó su negativa a avalar este proyecto al indicar que «se ha desperdiciado una oportunidad histórica» para mejorar el sistema educativo.

    En particular, la legisladoratucumana criticó al proceso de consulta que se realizó en la comunidad educativa para elaborar el proyecto, al considerar que no fue realmente participativo.

    «El texto que vamos a votar es claramente ley, reglamentación y discurso ideológico, todo a la vez», sostuvo Jerez de Sosa, quien definió a la nueva norma como un «catálogo de ilusiones».

    El proyecto restablecerá la tradicional división en escuelas primarias y secundarias, y desaparecerán modalidades tales como el EGB y polimodal. Asimismo, se « universaliza» la sala de 4 años, imponiendo al Estado la obligación de crearlas, aunque la asistencia de los niños de esa edad será opcional.

    Sin embargo la ley contraría la tendencia mundial de descentralizar los sistemas educativos y paradójicamente ata el crecimiento de la inversión educativo al aumento del PBI.
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