Se conoce hoy dura carta del Vaticano
Se profundizará hoy el conflicto Iglesia-gobierno cuando se conozca públicamente la dura carta que el Vaticano envió en referencia a la supresión del capellán Antonio Baseotto. El mensaje, que está dirigido a Kirchner y a la Vicaría Castrense, será difundido a través de la Agencia Informativa Católica y llegará a la Cancillería luego de permanecer demorado para no perturbar las celebraciones pascuales. La carta exhorta a que el gobierno garantice la libertad de expresión religiosa para no tener que declarar al Obispado Castrense "sede impedida".
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En varias homilías, entre ellas la celebrada en la Catedral metropolitana por el cardenal Jorge Bergoglio, los obispos se refirieron al pleito entre la Iglesia y el gobierno.
Además, desde la Casa Rosada insisten en mantener la decisión de quitar el sueldo al capellán, como primer paso del intento por encarar seriamente una reforma de la Vicaría Castrense para que ésta deje de remitir a organismos políticos. Esta idea fue abordada ya por varios presidentes pero hasta ahora no ha logrado ser concretada.
Por último, el texto del Vaticano reconoce a Baseotto como «su pastor» e invita al obispado castrense a «tener paciencia en este momento». Pero la polémica continúa y pese al silencio sugerido por los propios obispos locales en virtud de la Semana Santa hubo varios mensajes al respecto en las homilías pascuales.
El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, presidió en la Catedral metropolitana la misa de vigilia pascual y exhortó a que «en esta noche santa hagamos silencio en nuestro corazón y en medio de los terremotos culturales, sociales; en medio de esos terremotos fabricados por la tramoya de la autosuficiencia, de la petulancia y la soberbia; animémonos a escuchar la voz del Señor Jesús, el que estaba muerto y ahora está vivo».
El arzobispo de Paraná, Mario Maulión, afirmó que la fiesta de Pascuas es un mensaje de que «la vida siempre triunfa», en momentos en que «la muerte parece enseñorearse» en algunos sectores de la sociedad.
Maulión agregó en su mensaje que «es posible un camino hacia la paz, la convivencia y la solidaridad», y postuló que se debe «promover la vida y educar para el amor, la convivencia y la fraternidad».
Por su parte, el obispo de San Isidro y titular de Cáritas, Jorge Casaretto, llamó a «no exacerbar los conflictos» entre el gobierno y la Iglesia Católica y consideró que sería positivo que se precisara «por escrito» los alcances del decreto.
• Cuestionamiento
El arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta, se preguntó si en la Argentina «rige la ley del chicote», y cuestionó al presidente Kirchner por «arremeter» contra el obispo Baseotto.
Giaquinta señaló que fue «desafortunada» la carta del obispo para replicar la posición del ministro de Salud, Ginés González García, sobre la despenalización del aborto, pero enfatizó que Baseotto «no dijo lo que dicen que dijo».
El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñañez, pidió superar «los desencuentros y enfrentamientos» que se producen por actitudes individualistas,y apuntó que es necesario «globalizar la solidaridad».
Ñañez mencionó los «frecuentes desencuentros, los conflictos y enfrentamientos que producen distancias, alejamientos y rupturas que hieren», y los adjudicó al «individualismo que domina muchas propuestas, a la desconfianza y el descrédito en las instituciones».
Monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, defendió a Baseotto al afirmar que «habrá sido una desafortunada coincidencia» comparar la frase bíblica que el prelado citó en la carta al ministro Ginés González García, con los «vuelos de la muerte».
«Yo no sé a quién se le puede ocurrir que el obispo se refería a los vuelos de la muerte, habrá sido una desafortunada coincidencia, además, la frase evangélica tampoco dice que hay que tirar a la gente al mar», concluyó Aguer.




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