20 de febrero 2003 - 00:00

Se enmarañan cada vez más el gobierno y su candidato

Con las calles y rutas anarquizadas por piqueteros pagos desde el Estado, con acechanzas desde la Justicia -desde redolarizar hasta no reconocerle sus maniobras electoralistas-, con exigencias corporativas cada vez más perentorias, con encuestas falseadas para apuntalar a su candidato Néstor Kirchner que terminan volviéndose en contra por lo burdas, el gobierno se enmaraña cada vez más.

El riesgo es que llegue a afectar la precaria estabilidad económica y el incipiente repunte productivo.

Es de temer porque el gobierno supone que la mayor actividad en la industria se debe a su accionar cuando, en realidad, se tiende a reponer algún stock precisamente porque se presiente que está próximo que desaparezca del poder el duhaldismo.

No hay mensajes claros.

El Ministerio del Interior cometió la "gaffe" de confundir una provincia, Catamarca, con el congreso partidario de Lanús y pidió que se postergue una elección para favorecer a un candidato que gustaba a Eduardo Duhalde. Obviamente lo rechazaron.

La Corte de la provincia le autorizó a Felipe Solá la interna compulsiva del 30 de marzo, pero orillando la ilegalidad porque postergar afectaría fechas constitucionales en ese distrito.

El candidato del gobierno Kirchner extorsiona a Duhalde con que si lo abandona, dejaría al gobierno sin su hoja de Adán y a la intemperie política.

Tal es la maraña que podría darse que, además de que el justicialismo como partido no tenga candidato, el propio gobierno podría no tenerlo.

Por eso Kirchner logró que echaran de su cargo en Interior a su enemigo en el peronismo santacruceño y también le concedieran la próxima baja del secretario de Transporte por el tema trenes.

Es tal la anarquía en las calles que se traslada al gobierno que hoy lo coparticipa Kirchner, aunque nadie cree que ni llegue segundo en la elección presidencial pese a todo el apoyo oficial.

Ayer el santacruceño les dijo a industriales prebendarios «no quiero capital extranjero en los servicios públicos», como si alguna de capitales nacionales cierta vez hubiera pagado aunque más no sea el canon.

Además, le cuesta mucho al gobierno sacar leyes comprometidas con el Fondo, ahora en el Senado, donde la práctica de canjear sanción de leyes por ayudas a determinados emprendimientos provinciales sigue en plenitud, se hayan comprometido o no metas monetarias, fiscales y superávit presupuestario.

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