Elisa Carrió convirtió ayer su despedida del Congreso en un acto de campaña: anunció que volverá a la banca en 2005. Durante la fiesta que le organizaron sus fieles en un hotel céntrico, tras 8 años de mandato como diputada por el Chaco, la jefa espiritual del ARI confirmó que radicará domicilio electoral en suelo porteño (en realidad, casi no viajaba a su terruño desde que asumió el segundo período legislativo, más a gusto con su departamento de Barrio Norte), con los ojos puestos en retornar a la Cámara baja con la próxima renovación.
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Aunque no se mencionó en el encuentro, el lanzamiento anticipado de Carrió fortalece las perspectivas -tal cual adelantó este diario- de armar un frente de auténtica transversalidad de centroizquierda (no peronista y anti-Kirchner), en sociedad con Hermes Binner y los socialistas, más otros sellos, por caso, el PI y la DC, que acompañaron el extinguido Frepaso de Carlos Chacho Alvarez en la década pasada, y ahora mantienen serias reservas respecto del santacruceño. Las conversaciones abarcan al PC, que participó, vía Izquierda Unida, de una «entente» con el PS bonaerense.
Es lógico que Lilita se incline por una ciudad que le permitió hacer un decoroso papel en los comicios presidenciales de abril. Logró casi 400 mil votos (algo menos de 20%), cifra que la ayudó a conseguir el 5º puesto en todo el país. También juega a su favor la concentración de medios de comunicación, lo cual torna ideal al distrito, según los parámetros de Carrió. De hecho, en la celebración de la víspera, hubo más movileros, cronistas y productores de Luis Majul que lugartenientes partidarios, entre ellos, Graciela Ocaña, Eduardo Macaluse, Fernando Mel illo, el ex conservador Gustavo Gutiérrez, la intransigente Lucrecia Monteagudo y Marcela Rodríguez.
Vale aclarar que la principal acusadora de la tendencia hegemónica del gobierno y de las presiones a la prensa se hizo rodear por periodistas que le han sido leales, es decir, que no la criticaron o polemizaron con ella. En su discurso, recordó «las caras de tristeza de muchos de los chicos y chicas que cubrieron el fallido juicio político contra los 9 jueces de la Corte, en el 2002, y me venían a ver acongojados porque no habíamos podido aprobar la acusación». Todos los asistentes se llevaron un cuadernillo que resume la actividad parlamentaria de la diputada saliente, a modo de souvenir.
Las buenas relaciones entre Binner y Carrió, que podría extenderse a Aníbal Ibarra, llegaron hasta mínimos gestos de concordia entre socialistas y lilistas. Por ejemplo, en el recambio de diputados, el despacho que perteneció al extinto Alfredo Bravo, un verdadero emblema del PS, pasó a la arista fueguina Fabiana Ríos, de manos de Oscar González. Ríos fue la sorprendente ganadora de las elecciones más australes, como los cavallistas en el '99.
Estas parcelas del centroizquierda criollo tienen el objetivo no confesado en público de conformar una suerte de Frepaso redivivo, sin Carlos Chacho Alvarez. Es decir, un frentismo alejado del personalismo y con la promesa -siempre incumplida en el marxismo vernáculo- de generalizar el debate y tomar decisiones en conjunto.
Saben que será difícil sumar a otros caciques que fueron cooptados por Casa de Gobierno, entre otros, el intendente de Morón, Martín Sabbatella, ex PC, ex aliancista y ahora exponente de la transversalidad oficialista. Algo similar sucede con el sindicalista preferido del presidente, Víctor de Gennaro.
Si bien el pope de la CTA intervino en un seminario organizado por socialistas, del cual también formó parte el banquero Carlos Heller, las mieles del poder podrían resultar más poderosas que las razones para forjar una auténtica transversalidad que sirva de resarcimiento por el fallido proyecto chachista.
Más allá de los buenos deseos de los principales artífices de la izquierda moderada, deberán superar otros obstáculos inmediatos. Para avanzar en una «articulación legislativa» (los herederos de Bravo conservarán hasta 2005 6 diputados y el senador por Santa Fe, Rubén Giustiniani; IU sólo a Patricia Walsh y el arismo a 11 representantes), habrá que limar asperezas entre el heredero de Carrió en el ámbito parlamentario, Macaluse, y el coordinador del socialismo, Jorge Rivas.
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