Se rebelan duhaldistas por crítica de Pichetto a Scioli

Política

Miguel Pichetto deberá enfrentar esta semana una rebelión en el bloque peronista del Senado por sus declaraciones refutando la idea de Daniel Scioli de abogar por una campaña sin agravios. Los pocos duhaldistas que residen en las bancas del Senado, como Mabel Müller, pidieron explicaciones a Pichetto de por qué al mismo tiempo que representa la bancada opina en una interna partidaria que si ni siquiera se trata de su propia provincia. Incluso, recordaron, algunos ministros del gabinete nacional, como ayer Aníbal Fernández y Alberto Fernández, fueron más comprensivos con la propuesta de Scioli que el propio Pichetto y se alejaron rechazando las denuncias de Luis D'Elía sobre Eduardo Duhalde, las que el vicepresidente también había rechazado. José Pampuro, al igual que los Fernández, se puso también duro contra D'Elía.

Pichetto
pareció competir siempre con José María Díaz Bancalari en ganarse la cercanía y confianza de Néstor Kirchner, posición en la que definitivamente ganó cuando el ex jefe del bloque de Diputados cayó en desgracia al quedarse en la incómoda posición de tener que reivindicar su lealtad a Duhalde e integrar la lista junto con su esposa Chiche.

• Exceso

Nadie se sorprende ya de las diarias y fervorosas declaraciones de Pichetto en defensa del «proyecto de país de Kirchner». Pero esta vez, al atacar a Scioli, se consideró en el Congreso que se le fue la mano.

Cuando el vicepresidente habló de una campaña sin agravios,
Pichetto, temeroso quizá de aparecer equívocamente en un Senado defensor de Duhalde, salió a replicar la posición: «Esas declaraciones no contribuyen, a 60 días de las elecciones, al interés del gobierno. Es como decir: 'No, esta campaña está mal planteada, yo voy a hacer otra cosa'. Creo que no contribuye a 60 días de las elecciones al interés del gobierno del que formamos parte y en el que estamos trabajando juntos», dijo sobre el vicepresidente; «el jefe de la campaña es el Presidente, y el estilo, la estrategia, los espacios de colisión, la definición de los adversarios, le corresponden al Presidente».

Por si era poco semejante defensa de los cruces verbales diarios por radio y televisión, Pichetto entró en terreno cenagoso: «Se registra un exceso de verbalización, de plantear siempre la autonomía, el librepensamiento».

Pocos minutos después, Scioli debía concurrir a la cena anual de la asociación Conciencia. Junto con él concurrirían los ministros Carlos Tomada y Daniel Filmus, Felipe Solá y Aníbal Ibarra.

En el momento en que
Scioli llegaba al hotel del evento, la agencia oficial «Télam» emitía un cable con las declaraciones de Pichetto y los autos de los funcionarios, Solá e Ibarra daban vuelta de regreso ante la orden presidencial de no concurrir. Sólo el vicepresidente representó al gobierno en ese evento y sabía que esto sería así cuando ingresó;minutos antes, Pichetto le había comunicado por teléfono que saldría a retrucarle su pedido de campaña sin agresión.

Pero ayer el gobierno flexibilizó esa posición y eligió para hacerlo al más mediático de sus ministros. Así,
Aníbal Fernández llenó las radios de la mañana con comentarios sobre Scioli como: «Eso me parece una locura. Lo que él dijo es una visión que yo comparto. Yo no agravio; yo cuando discuto política, discuto política y no tengo pelos en la lengua. En medio de una discusión se pueden decir cosas que no gusten y a lo mejor en el fragor de la discusión decir una cosa inconveniente. Habrá que tener la autoridad y la seriedad como para recular en chancletas y decir: ' Discúlpeme, me equivoqué'».

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