Senado que se va designa nueva cúpula del Central

Política

El Senado que vence el 10 de diciembre comenzará a despedirse esta semana con la confirmación de la nueva cúpula del Banco Central. La ratificación no será gratis. De premio, los peronistas lograrán colocar un director, el actual senador formoseño Ricardo Branda, ya designado en comisión por el Ejecutivo.

Según lo previsto, mañana -o, a más tardar, pasado-deberían aprobarse finalmente pliegos al por mayor, entre ellos, los de Mario Blajer (vicepresidente), Amalia Martínez, Felipe Murolo, Hugo Bruzzone y Roberto Reina, más el de Branda, que oficia de garante de los demás postulantes del gobierno.

La incorporación del delegado de Formosa ya generó una polémica en el PJ. Y no sólo porque le asegura continuidad laboral en el Estado más allá del 2001. Por un lado, se reavivó la interna provincial. El gobernador Gildo Insfrán comenzó a desplegar en los últimos días un disimulado lobby para desbancarlo. Branda es aliado doméstico de Vicente Joga, antecesor y archienemigo de Insfrán.

La querella del justicialismo del Nordeste estalló en escala en el propio bloque senatorial.
Manuel Rodríguez, senador leal a Insfrán, se quejó frente a sus compañeros de bancada por la entronización de Branda, aunque sin plantearlo en los términos de una guerra declarada. «Esto forma parte de un arreglo con la Alianza, ya que Joga y él apoyaron a los radicales en Formosa», pataleó Rodríguez, cuidándose de hacer reclamos delante de su contrincante.

Discordia

Además de las disputas de entrecasa, se sumó otro factor de discordia. Néstor Kirchner se opuso a la promoción de este representante del denominado viejo Senado. Más virulenta fue la esposa del mandatario de Santa Cruz. Cristina Kirchner intentó vetar el jueves pasado cualquier votación o resolución de los senadores salientes, durante una reunión del bloque que debutará en diciembre. «El Senado actual está muy desprestigiado y no puede tomar decisiones», pontificó la especialista en internas, en alusión a la efectivización de personal transitorio y, por supuesto, a la coronación de Branda.
La senadora electa tuvo que escuchar reproches por su actitud represora.
«Los legisladores en funciones son tan legítimos como los reemplazantes», le advirtieron a coro varios de los que continuarán en funciones la próxima temporada, por caso, los riojanos Eduardo Menem y Jorge Yoma.

Montada en la campaña para derogar la reforma laboral, Cristina Kirchner considera digna de la hoguera cualquier actitud que beneficie al bloque que comanda José Luis Gioja. Promotora de la idea de que hubo sobornos a cambio de la ley de trabajo, les guarda rencor desde que se peleó con Augusto Alasino y compañía en el '94. En el ranking de indeseables -a juicio de los Kirchner-, figura Branda en un puesto más que privilegiado.

El director del PJ figuró entre los 7 senadores involucrados en la causa por las supuestas coimas, a los cuales la Cámara Federal les dictó la falta de mérito. Además, se lo procesó por haber recibido una presunta dádiva del Colegio de Escribanos de Buenos Aires a cambio de votar un proyecto que favorecía a esta entidad. En este caso, resultó sobreseído.

El primer matrimonio santacruceño ha denunciado un acuerdo entre el PJ senatorial y la Casa Rosada -obviamente, nada trasparente-que habilitó una butaca en el Central para el peronismo. En esa línea de pensamiento, por lo menos, sería una recompensa del oficialismo para la bancada que, siendo mayoritaria en la Cámara Alta, le facilitó casi todos los paquetes de leyes remitidos por el Ejecutivo.

Garantía

Lo único cierto es que la inclusión de Branda sirvió para destrabar una serie de diplomas que esperaban turno en la comisión de Acuerdos del Senado. El formoseño, que goza de licencia del cuerpo para desempeñarse como director en comisión desde hace 15 días, se transformó en una cláusula de garantía para el gobierno.

Con Branda en el paquete, Blajer, Murolo, Martínez, Bruzzone y Reina podrán sumarse a los funcionarios ya con mandato legal, Roque Maccarone (presidente del banco), Guillermo Lesniewier, Augusto César Magliano y Aldo Rubén Pignanelli. A la inversa, los peronistas se aseguran que habrá uno de los propios en la nueva cúpula. Todos los pliegos se votarán de una sola vez, en la misma sesión, para que no haya sorpresas desagradables para ninguna de las partes.

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