La revelación de los aumentos encubiertos en los salarios de diputados y senadores, a través de la entrega de pasajes aéreos extra, terminó desatando una virtual guerra por la forma en que cada cámara del Congreso maneja los fondos. Nadie quedó sin hablar, especialmente en el Senado, donde los más golpeados por las repercusiones sobre aumentos parecen ser los presidentes de los bloques peronista y radical, que, en una nota firmada por ambos, le habían solicitado a Daniel Scioli el incremento en los pasajes alegando las necesidades que generaba la «ajustada agenda parlamentaria». El vicepresidente de la Nación negó que los pasajes entregados pudieran canjearse por dinero -como sí hacen los legisladores con los que recibían hasta ahora-y aclaró que ese mecanismo de conversión está vedado para todos, salvo los porteños y bonaerenses. También participaron del debate Vilma Ibarra, que cumple mensualmente con el extraño rito de pedir los pasajes y luego rechazarlos y Rodolfo Terragno, que niega también haber canjeado alguna vez sus «tramos aéreos» por efectivo.
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• La mañana de ayer comenzó con un comunicado emitido por la oficina de prensa del Senado donde se desmentía «enfáticamente» que se haya dispuesto un aumento de salarios, lo que sigue siendo una cuestión de interpretación. Allí se aclaraba luego que los senadores no pueden cambiar los pasajes por dinero, con excepción de los senadores por la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, primera diferencia que se marcó con la Cámara de Diputados, donde el canje de pasajes está abierto para todos los diputados sin diferencia de origen y con una base de $ 200 por cada tramo convertido a efectivo. •Explicación Daniel Scioli quiso desmentirasí las informaciones que hablaban de un aumento salarial de hasta 3.000 pesos a través del incremento en un pasaje.
Así se explicó que: «La presidencia del HSN, mediante el Decreto 601/04 del mes de mayo otorgó, a pedido de los presidentes de los bloques mayoritarios, que a su vez integran la conducción de la Cámara alta, un extra de 3 pasajes aéreos por cada integrante de los mismos con un único propósito funcional. Dichos pasajes en ningún caso son canjeados por dinero por los senadores, excepto los de Capital y provincia de Buenos Aires, quienes pueden optar por el canje. Cada pasaje equivale a un monto de $ 150, lo que totaliza $ 450 por todo concepto».
• Con esa declaración, Scioli se diferenció de Diputados -donde el aumento fue de 6 tramos aéreos y canjeables y cargó también sobre los jefes de las bancadas del Senado. En una carta, a la que tuvo acceso este diario, Pichetto y Losada le piden a Scioli que «provea a la reforma del régimen de pasajes actualmente vigente». Y justificando el pedido de aumentos se quejan de que los «senadores que necesitan viajar para poder cumplir con sus funciones deben adquirir sus pasajes a un precio mucho más caro que el valor que se dispuso en la normativa vigente de $ 150 por cada uno». Quienes firmaron esa carta parecen haber olvidado dos puntos clave: que los senadores ya recibían en ese momento 20 tramos aéreos mensuales -más 3 a través del bloque-y que, aunque pese, el Congreso no está pasando por un momento de actividad desenfrenada; por el contrario, ésta es una de las épocas de menor producción legislativa que se recuerde. • Vilma Ibarra, que rechaza mensualmente los pasajes aéreos que le entrega el Senado, habida cuenta de que no debe necesitarlos por ser legisladora por la Capital Federal, utilizó la cuestión de los aumentos con fuerte impacto mediático. Advirtió que existe «desde hace mucho tiempo» la posibilidad de cambiar los pasajes por dinero y explicó que la diferencia ahora es que se aumentó la cantidad de pasajes por bloque. «Los pasajes son para la función oficial, no para irse de vacaciones ni para repartir entre amigos, ni a punteros políticos. Menos aún para que se los venda y se ponga plata en el bolsillo porque lo pagan los contribuyentes», dijo. • Rodolfo Terragno, más medido, explicó: «Me parece que es necesario reglamentar, pero no pueden canjearse por dinero. Debe haber un informe sobre cada viaje para demostrar que fueron utilizados con propósitos funcionales» y aclaró que nunca canjeó sus pasajes por efectivo.
• Y el salteño Marcelo López Arias, directamente salió a defender la resolución que dispuso los aumentos alegando que vive «a 1.600 kilómetros de la Capital Federal y a vecesno alcanza» el cupo de pasajes contemplado para « cumplir» con sus obligaciones. «Se lo culpa a Scioli de un mecanismo que existía. Mientras seamos representantes de nuestras provincias, tenemos que viajar a ellas; habrá senadores que viajan más o menos. En mi caso, cumplo con mi obligación y utilizo los pasajes para viajar», dijo.
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