7 de marzo 2003 - 00:00

Senadores PJ anoche sostuvieron en la banca a Barrionuevo

Lo habíamos dicho: si a Luis Barrionuevo lo acosaban para expulsarlo del Senado por su antidemocrática actitud en Catamarca, mandando a incendiar urnas y amenazando a votantes, iba a esgrimir su «libreta negra». El primero que ordenó al bloque justicialista tapar y no menear este grave asunto fue el propio presidente Eduardo Duhalde. Pero la senadora Cristina Kirchner -que preside la Comisión de Asuntos Constitucionales que debería tramitar la expulsión-no integra más el bloque del PJ en el Senado. Por eso ayer «robaba cámaras y periodistas» hablando contra el barbarismo de Barrionuevo. Bastó que tales dichos de la mujer llegaran a conocimiento del sindicalista y senador cobijado en el bloque justicialista. Y Barrionuevo le mandó el mensaje para acallarla: «Si no para de hablar, bajo al recinto con 10 carpetas sobre su esposo». Como se sabe, el esposo es Néstor Kirchner, candidato oficial del gobierno a presidente de la Nación el 27 de abril próximo. Entre la corruptela política la «libreta negra» de un sindicalista como Barrionuevo es temible y constituye su pasaporte a la inmunidad con que se mueve en la vida pública. Por eso los gremialistas -precavidos- sacaron ayer una adhesión de casi 100 gremios al barbarismo de Barrionuevo. Tal «información» no se limita a políticos. Se sabe que es mucho más abultada con negociados de sus colegas sindicalistas. Es lógico porque éstos encabezan la corrupción del país por cifras millonarias aunque las «cámaras sorpresa» siempre se ponen para un policía de $ 600 mensuales que pide una coima a la prostitución o una pizza. Que Barrionuevo domina mafia con dinero que extrae al PAMI y organismos asistenciales del Estado más las famosas «obras sociales» lo da el hecho de que cuando ayer un senador serio, Raúl Baglini, radical, pedía en la sesión tratar primero el caso de la barbarie de Barrionuevo en Catamarca, sorpresivamente se cortó la luz en el Senado. País poco serio si un personaje como Luis Barrionuevo es senador de una Cámara donde se autotitulan «los padres de la patria».

En un escándalo sin precedentes, el Senado sufrió anoche un sorpresivo apagón de más de 30 minutos, justo cuando comenzaba a discutirse la expulsión de Luis Barrionuevo, a raíz del caos que se desató en Catamarca el domingo pasado. Los senadores peronistas se disponían a sostener en la banca al polémico gastronómico.

Forzado por las circunstancias y los 29 legisladores de la oposición que clamaban por la cabeza del frustrado candidato a gobernador del PJ (la Constitución provincial le impidió presentarse porque no cumple con el requisito de 4 años de residencia inmediata en el distrito), el peronismo buscó un generador eléctrico prestado y abrió el debate. Hasta ese momento, el PJ pretendía disimular la discusión y pasar las actuaciones a la comisión de Asuntos Constitucionales que aún no ha sido conformada para la temporada 2003. El objetivo era salvar a Barrionuevo -hincha de Independiente que es presidente de Chacarita Juniors, y que vive en la localidad bonaerense de San Martín y pretende ser gobernador de Catamarca-, sea como fuere.

El corte de energía derivó en una serie de gags, dignos de los hermanos Marx. A cinco minutos de que comenzara el apagón y mientras el radical Raúl Baglini la emprendía contra el gastronómico, el peronista de Santa Fe, Oscar Lamberto, pidió una interrupción y formuló la pregunta clave: «Señor presidente -dijo mirando a José Luis Gioja-, ¿nos puede informar por qué nos quedamos sin luz?». Todavía absortos, los presentes sonrieron, iluminados apenas por focos de los móviles de TV que transmitían la sesión en directo. Gioja respondió: «Estamos tratando de determinar el origen de esta falla».

En el interín, con la cámara a oscuras, la esposa de Kirchner le gritaba a Baglini: «Pará, 'Gordo', pará. ¿No te das cuenta de lo que nos están haciendo?»

Baglini, agobiado por la falta de aire acondicionado, advirtió: «No estoy dispuesto a quedarme afónico: no tenemos audio y tengo muchas citas para fundamentar, pero así no se puede». Ante el reclamo generalizado, el presidente provisional amagó con pasar a un cuarto intermedio hasta que se normalizara el suministro de energía. «Nooo», cantaron al unísono radicales, provinciales, frepasistas y hasta Cristina Fernández de Kirchner. «Nos dicen que hay luz en Diputados y en el anexo del Senado, ¿cómo puede ser que acá estemos a oscuras?», reprochaban desde la oposición.

Finalmente, Gioja anunció: «Voy a averiguar personalmente qué pasó». A pesar de que muchos le pedían que no abandonara la conducción, el sanjuanino se levantó y marchó hacia la caja de luz.

De inmediato, Gioja reapareció junto con un ordenanza munido de un farol a gas. Hubo algunos aplausos socarrones.
«En pocos minutos más, van a traernos un generador eléctrico del Cuerpo de Bomberos», reveló el vice virtual de la Nación. Con un cuarteto de faroles iluminando el recinto, Miguel Angel Pichetto impostó el tono y reclamó «una investigación a fondo sobre este corte». «Si es necesario -continuó el jefe de la bancada peronista-, vayamos a sesionar a Diputados.»

Desopilante, Gioja propuso «armar una comisión investigadora para saber qué paso». La platea celebró la ocurrencia. Ya saben que las comisiones investigadoras no resultan de mucha utilidad. Baglini contó que «las agencias de noticias dicen que la empresa Edesur no tiene responsabilidad en este corte, así que el problema es interno».

•Debate

Pichetto, para salvar al oficialismo del escarnio, impulsó que «ahora demos el debate que sea necesario, sin restricciones...». Hasta ese momento, el PJ sólo había permitido que las acusaciones contra Barrionuevo se manifestaran en el formato de cuestiones de privilegio, de manera tal de restringir el uso de la palabra a 10 minutos por orador y no tratar el fondo de la cuestión. Todo pasaría, sin mayor trámite, a Asuntos Constitucionales. Las sospechas que podía despertar el corte de energía modificaron la actitud original del PJ.

A la hora de fundamentar, el salteño
Ricardo Gómez Diez, vice de Ricardo López Murphy, resultó contundente: «El senador violó la Constitución nacional, la de la provincia y las leyes».

Barrionuevo, siempre ocurrente, pidió una
«investigación a fondo por el corte de luz, porque tengo mis serias sospechas», aunque no se atrevió a avanzar en eventuales revelaciones. Había comenzado su defensa ante la falta de respaldo de sus pares del bloque, señalando que «yo llegué a los cargos por el voto de la gente, sea en Chacarita, en el sindicato o en mi provincia». Prometió ganar la gobernación, aunque él no pueda ser candidato, y advirtió que si el PJ pierde, «renuncio a la senaduría porque no necesito refugiarme». En realidad, tiene mandato hasta el 10 de diciembre, así que no perdería mucho.

Para justificarse, anotó supuestas violaciones a la ley de sus rivales.

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