Senadores PJ criticaron al juez, al gobierno y al monopolio "Clarín"
La detención de Carlos Menem por el juez Jorge Urso en la causa que investiga presuntos delitos en la venta de armas al extranjero despertó a los senadores del tono adormecido con que navegan hasta el final colectivo de sus mandatos el próximo 10 de diciembre. Era esperable que la sesión que tenía como tema principal la aprobación de la ley del euro (nueva convertibilidad) se demorase para escuchar un ácido y ocurrente debate sobre las causas y las consecuencias de que el ex presidente haya sido detenido. El cruce permitió escuchar a las lenguas más afiladas hoy de esa cámara, el peronista Héctor Maya y el radical Leopoldo Moreau, morigeradas por el sentencioso Antonio Cafiero y el dolido Eduardo Menem. Aquí los pasajes más jugosos de esa extensa sesión que terminó aprobando una resolución en favor de la situación de Menem. Un oportuno llamado a presidir la sesión le permitió al peronista riojano Jorge Yoma (que disputa con los Menem electoralmente en esa provincia) evitar participar como orador.
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El entrerriano Héctor Maya expuso la posición de su partido contra la figura de la asociación ilícita y la pretensión del juez Jorge Urso de que Carlos Menem podría huir de la Justicia:
Héctor Maya (PJ Entre Ríos): Salvo, obviamente, el caso de Juan Perón, ésta es la primera vez que se aplica la figura de la asociación ilícita en relación con un ex presidente de la Nación. He repasado todas las declaraciones de los más prestigiosos juristas del país, aun de aquellos que se han caracterizado por una permanente postura antiperonista; de reacción epidérmica -diría yo-hacia el peronismo, y no he encontrado un solo representante de los más elevados niveles jurídicos ni de la cátedra que sostenga la posibilidad fáctica de que a través del ejercicio de la Presidencia de la Nación se pueda constituir esta figura jurídica que se utiliza para acusar al ex presidente Menem. Más allá de cualquier situación, el ex presidente Raúl Alfonsín siempre ha sido un hombre de compromiso y decidido a decir lo que pensaba. Con dolor digo que lo he visto expresar con reticencia su incredulidad y con prudencia su definición con respecto a la valoración de esta figura que se le aplicó al ex presidente.
* * * Es inexplicable que alguien se imagine que una persona va a hacer una campaña política, se va a postular como candidato a presidente y va a buscar, por lo menos, tres ministros que se asocien con él con el propósito de constituir una banda y conformar una asociación ilícita. Eso sólo es posible de rotular hacia un peronista por aquello que consagraron durante muchos años los gorilas de este país, en el sentido de que a un peronista jamás se le niega una difamación, lo que hoy se está repitiendo como en las viejas épocas de la división de la sociedad argentina.
TODOS SABIAN QUE MENEM IBA PRESO
Maya: Ustedes vivieron del otro lado de la raya diez años y nosotros los bancamos. Así que le pido... Y hay muchas cosas que conozco y que por delicadeza no digo. Así que no me estoy pasando de la raya. Los que se han pasado de la raya son los miembros del partido del gobierno, que han pretendido dañarnos con la detención del ex presidente Menem, y no saben que lo que verdaderamente daña al país es la detención del presidente De la Rúa, que hace dos años que está detenido y está sumiendo al país en una de las peores crisis de afectación social y política que hemos tenido. Por eso le decimos que es importante que no preparen estas trampas, que asuman el gobierno, que se dejen de perder tiempo y que empiecen a trabajar de una buena vez por todas, ya que con la detención de Menem no van a solucionar la crisis social que tiene el país ni este estado de parálisis y repudio generalizado que tienen en la sociedad. (Aplausos.)
REAPARECE LA SERVILLETA
El formoseño Alberto Maglietti, que se creyó alguna vez señalado por el ex juez Carlos Liporaci en la investigación de los sobornos en el Senado, gatilló la memoria sobre la servilleta de los jueces:
Alberto Maglietti (UCR Formosa): No olvidemos la famosa servilleta de la que tanto se ha hablado de un extremo al otro del país.
Antonio Cafiero (PJ Bs.As.): En la que figuraba el juez Urso.
A. Maglietti: Entonces, todavía se piensa que éste continúa siendo un país donde están los jueces de la servilleta. Esto es cierto, señor presidente, sí están los jueces de la servilleta. Pero hay una gran diferencia ya que estos jueces, que tanto han sido alabados durante la época del gobierno menemista son los mismos jueces, la misma Justicia y continúan teniendo los mismos cargos. Al presidente De la Rúa se lo podrá acusar de cometer muchos errores. Pero si hay algo de lo que no se lo acusa es de ejercer un poder arbitrario, autoritario e indiscriminado. Un juez federal que ha sido designado y propuesto por el menemismo, el que hasta ayer era un excelente juez y que hoy, porque ha tomado esta determinación, es el peor de la República y el más influenciado de todos los jueces.
Luis León (UCR Chaco): Estoy triste porque esto me recuerda otro tiempo, en el que no había jueces. El juez era el presidente de la Nación. He visto salir de la Cámara de Diputados de la Nación al doctor Balbín, esposado, con una orden del presidente Perón. No hubo juez; no había persecución. Y a un presidente se le ocurrió que tenía que poner preso a un hombre que le reclamaba la democracia. Perón ni siquiera buscó el juez; resolvió él. Después fueron grandes amigos; se juntaron, se solidarizaron y sirvieron formidablemente a nuestra República. El radicalismo puede haberse equivocado, pero nunca persiguió a la sociedad argentina ni a sus adversarios.
Maya: ¡No puede decir eso!
LEON: «PERON DETENIA GENTE»
Sr. Presidente (Yoma) - Senador Maya: Por favor, preserve el decoro de la Cámara en este debate.
León: Y si quiere más, le digo que a mí me sacaron de la casa donde un interventor de Perón metió a su amante durante siete meses, en el
Chaco. Pero, si nos ponemos a decir las cosas que han pasado y a deformar el trato respetuoso, creo que será un debate estéril. La historia fue como fue y todos sabemos que, en el pecado de no respetar a la gente, Perón, a quien admiro después de haberlo conocido, también, sin orden y sin juez, mandó a detener a mucha gente en el país. No lo digo para lastimar al bloque de la mayoría, sino porque estoy lastimado yo y seguramente muchos de nuestra bancada también lo están, como lo estará el país, si está viendo el debate. No quiero ofender al peronismo, pero quería decir algunas palabras porque no acepto que nadie diga en este país, como no sea un mentiroso, que el radicalismo persiguió alguna vez por ideas a algún ciudadano argentino.
CAFIERO RECUERDA CON IRA
Cafiero: Señor presidente: confieso que me cuesta tener que remontarme al pasado. El radicalismo conspiró contra el gobierno legítimo y popular del general Perón. El radicalismo formó parte de la junta consultiva de políticos que inmediatamente después de la revolución de setiembre de 1955 asesoraron a la dictadura militar de Aramburu y Rojas. Uno de sus hombres prominentes viajó en un avión naval cuando se bombardeó la Plaza de Mayo, y sus trescientos muertos y más de mil heridos inocentes son el testimonio más cruel de lo que ha podido en la Argentina el desencuentro entre nuestros políticos. Ese radicalismo fue el que aprobó por decisión de sus autoridades máximas los fusilamientos de junio de 1956...
Galván: ¡Qué barbaridad! Cafiero: Esta es la historia del radicalismo; no lo neguemos. Pero forma parte de una historia que quisiera ver sepultada pero no tergiversada...
Sr. Presidente (Yoma) - Senador Galván: por favor, respete en el uso de la palabra al senador Cafiero. Si quiere lo anoto en la lista, pero respete al orador.
Galván: Estoy tentado de anotarme, pero no lo voy a hacer.
Sr. Presidente (Yoma): Me parece muy bien que no ceda a la tentación, pero deje hablar al senador Cafiero. Continúa en el uso de la palabra el señor senador por Buenos Aires.
Cafiero: Yo sé que ese pasado ha quedado enterrado porque un buen día los hombres máximos de la política argentina advirtieron que esto no nos conducía a ningún puerto ni a ningún destino susceptible o digno de ser vivido. Un día Perón y Balbín se dieron un gran abrazo y clausuraron esta etapa; y es cierto que Balbín estuvo preso pero no fue por una decisión de Perón, como alegremente se ha dicho aquí sino por una decisión de la Cámara de Diputados de ese entonces. Pero no se puede negar que el radicalismo, cuantas veces pudo, mortificó, persiguió, despreció y humilló al peronismo.
En la sesión anterior, pregunté qué ocurre que cuando se analiza la historia argentina de los últimos cincuenta años, todos los presidentes peronistas elegidos por el pueblo se han ido en un helicóptero o en una cañonera; han subido los escalones de un juzgado federal o han terminado en el exilio. Esta es la historia de Juan Perón, de Isabel de Perón, de Héctor Cámpora y, ahora, de Carlos Menem. ¡Yo no sé cuál es el hado, cuál es el destino ominoso que le espera a un ciudadano peronista cuando es elegido presidente de la República!
PERON TAMBIEN TORTURABA
Leopoldo Moreau (UCR Bs.As.): Desde un ángulo político diferente, agregaría a la enumeración exacta desde el punto de vista histórico que él formuló, exactitudes de la misma naturaleza: desde las torturas al estudiante Mario Bravo al fusilamiento de obreros ferroviarios por llevar adelante una huelga y otras tantas circunstancias que, efectivamente, forman parte de la realidad de la Argentina, y que de alguna manera son la consecuencia de esta debilidad que tiene el sistema político de nuestro país. Pero me parece absolutamente razonable y natural que el Partido Justicialista reaccione del modo en que considere que debe hacerlo en defensa de quien es su presidente y de quien en efecto fue un presidente de la Nación legítimamente elegido por la sociedad argentina en dos oportunidades. Como bien ha dicho el señor senador Villarroel ésta no es la casa, no es el lugar donde nosotros vamos a juzgar al juzgador. Tampoco vamos a juzgar a quien debe tener todo el derecho al debido proceso y todas las garantías en juicio en un marco que no hace a esta situación asimilable a otras anteriores. No estamos en la misma situación que en la noche del 24 de marzo de 1976 por más que se haga un esfuerzo por asimilarlas. Felizmente no estamos en esa situación. De todas maneras, reitero, el Partido Justicialista tiene el derecho a jugarse desde el punto de vista político. Algunos pensarán que no es un acierto electoral. Otros considerarán que sí. Tal vez un publicista de la Alianza estará refregándose las manos porque efectivamente puede pensar que un debate de esta naturaleza quizás lleve agua a su molino ya que divide, corta o polariza electoralmente entre quienes aparecen en una actitud de defensa de la Justicia y quienes pueden hacerlo en una posición distinta. Otros pensarán que el corte entre «gorilas» y «antigorilas» polariza y galvaniza la masa peronista. Ha dicho bien el señor senador preopinante que el ex presidente no eludió la acción de la Justicia. Entonces, si no lo hizo es porque confía en ella; y si es así, no tienen por qué ser sus propios compañeros los que pongan en duda la imparcialidad de la Justicia para juzgar esa situación.
Maya: Más allá de los escándalos que por acciones de corrupción rondaron al anterior gobierno radical -como ocurre en todos-, a mí jamás se me hubiera ocurrido que el ex presidente Alfonsín hubiera podido ir preso. ¿Cómo es posible que se imagine, consienta o viabilice que la responsabilidad final recaiga en quien ha tenido una vida al servicio de la democracia y de las fuerzas políticas. No tengo dudas de que ésta es una operación política, porque está claro que hay algunos que están cerca del gobierno y que no son tocados; está claro que esto se instaló con el visto bueno de los sectores de poder vinculados al gobierno. ¡Cuánto tiempo antes sabíamos que Menem iría preso!




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