Servini debe definir si procesa o no a exjerarca del franquismo por delitos de lesa humanidad

Política

El exministro español Rodolfo Martín Villa declaró ayer por videoconferencia ante la jueza María Servini, acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista y la transición española, lo que supone un importante avance de la querella abierta en Argentina, y en un hecho histórico a nivel judicial, como adelantó Ámbito.

Desde el consulado general de Argentina en Madrid, a cuyas puertas se concentraron familiares de las víctimas, Villa, de 85 años, compareció durante casi cinco horas -comenzó pasadas las 11 de Argentina y culminó a las 16-, respondiendo a los requerimientos de Servini y al fiscal federal Ramiro González. El exjerarca del franquismo escuchó primero la lectura de la imputación en su contra por crímenes de lesa humanidad entre 1976 y 1977. Según la acusación, Villa habría ordenado como titular de la cartera de Relaciones Sindicales y luego de Gobernación en su país la represión a trabajadores que causó trece muertos y decenas de heridos graves. La magistrada lo imputó por “homicidio calificado por haber sido cometido con el concurso premeditado de dos o más personas, previsto en el artículo 80, inciso 6°, del Código Penal”. Son imprescriptibles.

Tras la declaración como imputado, la jueza deberá analizar si sobre la base de las pruebas recolectadas y el descargo emitido por Villa ayer, considera que debe ser procesado en torno a los delitos atribuidos, o si, por el contrario, considera que debe profundizarse la investigación o queda, en esta instancia, desvinculado. En los procesos de justicia transicional como este, con jurisdicción universal, su avance es mirado en el mundo como un hito judicial sin precedentes.

El exministro y figura destacada de los años de la transición hacia la democracia expresó en varias ocasiones que quería comparecer para defender su “inocencia”.

“La declaración de Martín Villa es algo muy positivo, teniendo en cuenta que él tuvo la voluntad de declarar, porque se podía acoger a una resolución del Gobierno español de 2014 que lo amparaba para no hacerlo”, destacó Ana Messuti, abogada de la conocida como “Querella Argentina”. Pese a que su defensa incluyó cartas de expresidentes democráticos españoles y que consideró “incompatible” el rol atribuido con la transición democrática, Messuti destacó que el aporte de Villa “no anula su responsabilidad de las conductas que le atribuyen las víctimas durante la represión franquista”.

Pasaron seis años de intentos frustrados por la falta de cooperación española -la Fiscalía llegó a emitir en 2016 una orden para que se atendiera el pedido de cooperar en la investigación de los crímenes del franquismo, por considerar que estaban amnistiados-, hasta que la llegada al poder de un Gobierno progresista en España abrió la puerta a que Servini finalmente le tome declaración.

El acusado fue un joven líder falangista, sindicalista, y terminó ocupando altos cargos del régimen franquista -fue gobernador civil y jefe provincial del “Movimiento”-, hasta que en los primeros años de democracia se convirtió en Ministro de Relaciones Sindicales, de Gobernación y de Interior. Posteriormente fue diputado y senador, y estuvo vinculado a diferentes empresas públicas y privadas.

“Rodolfo Martín Villa fue el paradigma de aquellos líderes políticos que, provenientes de una dictadura sanguinaria y cruel como la dictadura franquista, pasaron a considerarse “padres de la actual democracia”, remarcaron los participantes de la querella.

“Si la jueza decide procesarlo, entonces sería muy importante porque también plantea la necesidad de tomar declaración a los demás imputados”, apuntó la letrada de la acusación, quien recuerda que la mayoría de los represores españoles imputados por los hechos que investiga Servini siguen vivos.

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