El jefe de Gobierno porteño se entregó el fin de semana a una suerte de terapia de grupo con integrantes de su principal plantel de la administración, a quienes sondeó sobre cómo se sentían en sus puestos, datos que analiza por estas horas.
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Como si fuera una adicción, Macri no afloja en su apego a las encuestas. Esos sondeos le fueron marcando durante toda la campaña política los aciertos y fracasos de sus arengas. Ahora los utiliza también para saber cómo reciben los vecinos de la Ciudad sus discursos y medidas de gobierno. Pero parece haber llegado ya al extremo, el viernes pasado, cuando convocó a una reunión de «gabinete ampliado» para hacerle una encuesta al personal jerárquico de su staff.
Fueron 315 personas las que se reunieron para almorzar en dependencias del Instituto Bernasconi en la Capital Federal. Estaban todos los ministros, los secretarios (cargo equivalente a viceministros), directores y parte de la planta de gabinete de algunos encargados de área.
Todos escucharon la previa del sábado, es decir, la preparatoria de la inauguración de las sesiones legislativas, donde Macri exhibió un video con las peores estampas de la ciudad porteña y repitió proyectos que pondrá en marcha.
Pero, entre el arroz con verduras y el flan, Macri hizo repartir un cuestionario, extenso por cierto, para que cada uno de los presentes lo respondiera en forma anónima.
Con preguntas ordenadas por letras se les pidió que asignen a cada una un puntaje de 1 a 5, donde el primer dígito expresaría estar «totalmente en desacuerdo» y el último «totalmente de acuerdo». Se prestó el anonimato para algunas chanzas que se permitieron ciertos funcionarios, como ponerle 5 de puntaje a la gestión macrista.
Entre las consultas figuraron: «¿Tengo libertad para decidir cómo hacer mi trabajo?»; «¿Mi jefe me comunica efectivamente las políticas del área?»; «¿Me siento orgulloso al decir que pertenezco al Gobierno de la Ciudad?»; «¿Hasta ahora la experiencia resulta mejor de lo que esperaba?».
También hubo una serie de preguntas sin puntaje, para explayarse en la escritura, del tipo «¿Qué es para usted lo mejor de su trabajo?» o «¿Qué es para usted lo peor?».
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