"Si algo falla, me llaman: yo lo arreglo" (Kirchner)
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Néstor Kirchner ayer, escoltado por Florencio Randazzo, durante la reunión con intendentes del interior bonaerense: presidente paralelo.
Tiene, en rigor, una buena excusa: como jefe del PJ, el partido de gobierno, Kirchner se promete como «nexo» entre las administraciones provinciales y municipales de su mismo signo con la Casa Rosada.
Pasaron a escuchar Alberto Gutt (Adolfo Alsina), Cristian Breitenstein (Bahía Blanca), Alfredo Fisher (Laprida), Alejandro Dichiara (Monte Hermoso), Gustavo Marcos ( General Alvear) y, entre otros, el ex radical José Eseverri ( Olavarría).
También al tumulto se sumaron algunos legisladores: Gloria Bidegain, Marcelo Feliú y Alicia Tabares; el director del BAPRO, el ex ministro felipista Rafael Magninini, y Dámaso Larraburu, otro que ejercita el doble comando pero, en su caso, en Bahía Blanca.
Kirchner se hizo escoltar por Florencio Randazzo, ministro del Interior de su esposa, y armador de las tertulias con los dirigentes de la provincia, que comenzaron la semana pasada con la Quinta Sección y seguirá la próxima con los referentes de la Cuarta.
«En provincia, hablen con el Flaco o con Daniel», señaló a Randazzo e invocó a Scioli. A Alberto Balestrini, también presente, le reservó otra categoría: lo presentó de facto como futuro jefe del PJ bonaerense, interna pautada para el 30 de noviembre.
Con tono de médico de familia que quiere calmar a los dolientes, Kirchner dedicó varios párrafos a hablar de una bonanza económica que, admitió, nadie percibe. «Estamos mucho mejor de lo que todos pensamos: la economía está muy sólida», buscó la sonrisa de los visitantes.
En la línea de los pronósticos felices dio, además, por terminado el conflicto rural. «La crisis del campo ya pasó», afirmó y admitió errores en el procedimiento, sobre todo en la gestación inicial, que atribuyó plenamente al ex ministro de Economía Martín Lousteau.
Para tranquilizar, quizá para evitar fugas o coqueteos con otros sectores, Kirchner descerrajó otra sentencia: «No hay alternativa a este gobierno; cuando dijeron que Cristina renunciaba el único que apareció fue Duhalde». No lo ve, parece, como un rival temible.
Besos, teléfonos y despedida; vuelvan cuando quieran; Néstor, de Olivos, siempre está porque, como dijo su esposa, nunca se fue.




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