Néstor Kirchner comenzó ayer la campaña electoral para Rafael Bielsa, el primer candidato a diputado nacional del gobierno, en la Ciudad de Buenos Aires. Kirchner, Rafael Bielsa y Elvio Vitali apelaron, para la conquista del voto porteño, a apoyar la gestión del gobierno, reafirmando la idea de que el cuarto oscuro será un plebiscito. Lo hicieron en el primer acto del Frente para la Victoria en la Capital Federal, que ofició de lanzamiento formal de la campaña del ministrocanciller. En el microestadio del Club Ferro Carril Oeste, Kirchner y Bielsa se propinaron halagos mutuos ante la militancia que colmó el lugar, especialmente adherentes a algunos sindicalistas que integran las boletas electorales, como el judicial Julio Piumatto. Los asistentes -entre ellos familias humildes con niños de brazos- amortiguaron la espera de más una hora, previa a los discursos con un recital en vivo que ofrecieron Lito Vitale y Juan Carlos Baglieto, quienes dedicaron al candidato aquel tema que recita «no te pares, no te mates...». Con los primeros candidatos a diputados nacionales (excepto Claudio Morgado, quien faltó a la cita) y una decena a legisladores porteños, sentados como fondo en el escenario, el acto empezó con el discurso de Vitali, primer postulante a legislador por la Ciudad, quien reforzó con sobriedad la idea de apoyar la gestión presidencial con el voto a la lista que encabeza por el Frente para la Victoria. Kirchner ya estaba en escena.
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Apenas diez minutos antes de subir al tablón había aterrizado el helicóptero presidencial en la cancha de fútbol del club y avanzó rodeado por un séquito de 14 integrantes, entre ellos Alberto Fernández y el vocero Miguel Núñez. En cambio Bielsa había esperado durante una hora la llegada el Presidente para dar comienzo a las arengas, lapso en el que se consumió más de media docena de «fasos» (ajenos) en el vestuario de Ferro, convertido para la ocasión en un camarín: allí esperaron todos (Silvia La Ruffa, Juan Manuel Olmos, Inés Urdapilleta, Mercedes Marcó del Pont, entre otros) sin distinción de sexo. Hubo marcha peronista desde las tribunas, pero Bielsa y Kirchner permanecieron mudos, en el escenario, ante un eufórico Ginés González García que entonaba desde una tarima VIP armada con sillas plásticas blancas. Bielsa esta vez no leyó, pero casi desdibujó por un instante el gesto de Kirchner cuando comenzó: «Estoy acá porque el Presidente me honró» y dijo que su misión era «someter la gestión al escrutinio de la ciudadanía». «En octubre se dirime si le ponemos una bisagra a la historia o volvemos a empezar desde un lugar incierto», aseguró el candidato. Reivindicó a los porteños, de los que dijo: «Este pueblo salió a defender a un coronel que implementó las conquistas sociales más revolucionarias del siglo veinte», entusiasmando a la concurrencia en alusión al 17 de octubre.
El discurso era interrumpido de a párrafos con remozados cánticos como «patria sí, colonia no». De saco y pantalón negro, con camisa blanca sin corbata, el candidato a diputado nacional dedicó algunas frases a sus principales rivales. A Mauricio Macri lo llamó «neoempresario» que «salta baches como una bailarina» y también criticó a Elisa Carrió. En el caso de la candidata aseguró que algunas medidas del gobierno estaban en la plataforma del ARI, como la renovación de la Corte Suprema, la inconstitucionalidad de las leyes de impunidad y las políticas activas para las pymes: «Ya no lo están porque lo hicimos nosotros», alardeó. «Le digo a la candidata que el momento de conjugar el verbo cambiar y transformar era cuando el Presidente le ofreció el PAMI, la cabeza de la Hidra, la peor de la corrupción, a Graciela Ocaña».
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