25 de agosto 2004 - 00:00

Sin proyectos, el Congreso apenas discute sus horarios

El gobierno puede estar más que satisfecho este año con el Congreso. A los diputados y senadores sólo les queda aprobar la ley de creación de ENARSA, la nueva empresa estatal de energía, y parte del paquete de seguridad para terminar de sancionar las leyes que pidió el gobierno durante 2004. El tema ENARSA quedó para ser sancionado en Diputados dentro de dos semanas y las leyes sobre seguridad dependerán de la presión que realice sobre el Congreso la marcha de Juan Carlos Blumberg, más que los pedidos del gobierno.

De alguna forma, Néstor Kirchner consiguió un récord que pocos presidentes ostentaron: al mes de agosto tiene sancionada casi la totalidad de los mensajes enviados al Congreso y con un nivel mínimo de modificaciones. Resulta curioso sobre todo por el estilo de relación con el Parlamento que inauguró Kirchner, donde también estableció otro récord: no se recuerda ningún Presidente de esta era democrática que haya hablado con los legisladores menos que él.Y a pesar de la apatía con que trata a ambas Cámaras -sólo discute las leyes en tratamiento con los jefes peronistas de cada bancada- consiguió aprobar todos sus pedidos.

Fuera de ese panorama, toda la actividad legislativa volverá a moverse recién el próximo 15 de setiembre, fecha límite para la presentación del proyecto de Presupuesto nacional 2005. Esta vez la discusión de esa ley no será pacífica. Teniendo en cuenta que 2005 es un año electoral, los diputados y senadores ya adelantaron que no estarán dispuestos a otorgar superpoderes -como los incluidos en el artículo 13 del Presupuesto 2004- al gobierno para manejar fondos.

Mientras tanto, los diputados decidieron hacer algunos cambios en sus rutinas habituales. Por ejemplo, las sesiones en esa Cámara están comenzando cada semana más tarde, alejándose del esfuerzo por sesionar temprano que se había intentado hace tres años. Por eso todas las bancadas llegaron a un acuerdo para iniciar las sesiones más temprano y evitar consecuentemente que los debates comiencen a última hora y se extiendan hasta la madrugada.

Varios bloques le solicitaron a Eduardo Camaño acordar mecanismos que permitan comenzar a sesionar después del mediodía y no a última hora de la tarde, como ocurrió en las últimas semanas. Para eso necesitan realizar las reuniones de la Comisión de Labor Parlamentaria -donde los bloques acuerdan el temario para debatir en el recinto- un día antes de la sesión, es decir, los martes a las 18 para que las bancadas tengan al menos 24 horas para analizar los proyectos que se tratarían al día siguiente.

La idea partió del socialista Jorge Rivas, que propuso que Labor se reúna los martes para poder tener tiempo para debatir la postura que adoptaría cada bloque en la sesión. Rivas, con lógica, ya había tenido una discusión hace meses en el recinto denunciando la inutilidad de sesionar a la madrugada por la poca cantidad de diputados que quedan en el recinto y la falta de control que supone hacerlo a esa hora, al punto de retirarse del recinto ante la negativa del peronismo de pasar a cuarto intermedio una sesión.

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