12 de agosto 2002 - 00:00

Solá acusó a Duhalde de postergar solución para la inseguridad

Felipe Solá desplegó ante Eduardo Duhalde un puñado de reproches ante lo que considera «falta» de apoyo del gobierno nacional en la lucha contra el delito en la provincia, donde la ola criminal no da respiro.

El viernes, de viaje hacia Córdoba, el gobernador le planteó al Presidente sus dudas por la demora de Nación para cumplir con dos promesas clave para contener, siquiera en parte, el caos delictivo en Buenos Aires.

Por un lado, el traslado de 3.700 presos bonaerenses a cárceles federales -para desinflar la superpoblación del sistema provincial-y, por otro, la presencia de Gendarmería en el control de zonas calientes del conurbano.

En su queja Solá tomó datos ciertos: la mudanza de maleantes que había prometido Juan José Al varez se efectuó, según una fuente provincial, «muy parcialmente» y actualmente está «interrumpida».

La intervención de los gendarmes, en tanto, demoró tres semanas y no cubrió las expectativas de los funcionarios bonaerenses. Incluso creó fricciones porque Gendarmería dijo que estaba «protegiendo» los accesos a Capital Federal.

Ese reproche, que Solá le arrimó el viernes a Duhalde, apuró un llamado de Alvarez a La Plata para reactivar el traslado de presos de Buenos Aires al Servicio Penitenciario Federal.

Los operadores del felipismo prefieren no especular sobre el incumplimiento. Al menos, no sospechan de Duhalde. Pero rumian dudas sobre dos hombres del gabinete: el canciller Carlos Ruckauf y el propio Alvarez.

Sobre Alvarez, dicen que «quiere inquietar a Felipe»; a Ruckauf, en tanto, los operadores lo vinculan con lo que Solá afirmó el sábado por radio cuando denunció «operaciones políticas» sobre la crisis delictiva.

«Hay un uso de la inseguridad con objetivos políticos» aseguró el gobernador sin dar nombres aunque, más tarde, en La Plata lo tradujeron.

En esencia Solá denuncia un intento para correr a
Juan Pablo Cafiero de Seguridad bonaerense a quien defiende ante la crítica del PJ -Juan Garivoto, jefe del bloque PJ, dijo que «99% del peronismo» no quiere al ministro-y del propio gabinete.

Es raro el ímpetu del gobernador por defender al frepasista, porque es un hecho que
Cafiero seguirá domiciliado en La Plata pero, a más tardar en un mes, se mudará de despacho, lejos de los uniformados.

Pero eso recién ocurrirá cuando se concrete el hiperanunciado relanzamiento del gabinete que promete Solá desde hace algunos días. Hasta entonces tendrá que seguir lidiando con el caos diario y el retaceo nacional.

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