27 de junio 2006 - 00:00

Solá busca señal K sobre su reelección

Felipe Solá
Felipe Solá
Felipe Solá intentará convencer a Néstor Kirchner de que su aventura reeleccionista -que agitó de manera inconsulta y por ese motivo generó un previsible, y todavía no aplacado, malestar en la Casa Rosada- tiene como principal beneficiario al propio Presidente.

Tras la gira de Kirchner por España, el gobernador espera encontrarse a solas con el patagónico para abordar, sin intermediarios, el asunto de su reelección. Diseñó el esqueleto argumental según el cual su continuidad es negocio puro para Kirchner.

Este mediodía, Solá estará en la Casa Rosada para acompañar a Kirchner en un anuncio de obras para la provincia. Será su primer encuentro público desde que el bonaerense detonó su plan para, vía una curiosa interpretación constitucional, buscar un tercer mandato en 2007.

En realidad, Solá no esperaque Kirchner respalde su movida. Le fascinaría, claro, que así sea, pero sabe que no lo logrará porque el Presidente repite que no es turno de transitar el barro electoral. Además, implicaría un guiño a Solá que no es oportuno para el patagónico.

Pero el gobernador va detrás de un objetivo menos pretencioso y de corto alcance: que la Casa Rosada no refute en público ni en privado su maniobra.

Abraza, para eso, las palabras que usó Alberto Fernández que no avaló la re-ree, pero tampoco la ninguneó.

  • Hoja de ruta

    En esta estrategia global, Solá bosquejó una hoja de ruta:

  • Aspira a establecer un vínculo directo y descontaminado con Kirchner, enlace que por más de un motivo pudo consolidar. «Basta de intermediarios», dicen en La Plata, apuntando sus cerbatanas contra los traductores del patagónico. Todas las perdigonadas caen, siempre, sobre Aníbal Fernández, quien, aseguran los felipistas, fue reprendido por el Presidente cuando afirmó que la reelección de Solá «no estaba en la agenda de Kirchner». Otra parte de la biblioteca asegura lo contrario.

  • Sobre la certeza de que Kirchner no abortará su proyecto, acordó con su equipo político una doble tarea: los funcionarios se abocarán a potenciar la gestión -«una buena gestión es el mejor argumento para pedir una reelección»mientras los legisladores se enfocarán en la costura política, colectando apoyos en los municipios, paso previo a un show felipista dentro de algunos meses: la fecha tentativa es agosto, el lugar Mar del Plata, con la presencia de «militantes» de toda la provincia para apoyar la continuidad de Solá.

  • En tanto, se frenará la embestida jurídica. Recién en marzo o abril habría una presentación, aunque existe el riesgo de que desde algún sector se eleve un escrito para pedir una declaración de certeza sobre la posibilidad o no de que Solá reelija en 2007. En el mismo paquete aparece una cuestión semántica: el felipismo habla de «la candidatura» de Solá, ni siquiera de reelección porque eso obliga a mirar los papeles y detectar lo obvio: que, en realidad, sería la segunda reelección del gobernador, dato que así presentado derrumba el planteo legal del felipismo.

    Al margen de esos planes, el gobernador ensayó el fin de semana los tres argumentos que usará ante Kirchner para intentar convencerlo de que un nuevo mandato suyo redundaría en un éxito para el patagónico. A saber:

    1- Solá es el kirchnerista con mayor nivel de instalación, cifra que según las encuestas bonaerenses llega a 99%. Es, además, quien tiene mejor imagen y mayor intención de voto, debajo -naturalmente- de Cristina Fernández. De ese modo, entienden los felipistas, Solá sería el candidato que más votos aportaría al proyecto de reelección del Presidente en la provincia de Buenos Aires, lo que lo volvería el más funcional a los intereses de la Casa Rosada.

    2- Como ningún candidato, ni siquiera Cristina, tiene más votos (en intención, claro) que el propio Kirchner, Solá plantea decirle al patagónico que está dispuesto a permitir que su candidatura en la provincia no sea la única que lleve la boleta de Kirchner Presidente. Como este diario lo informó semanas atrás, el gobierno evalúa como opción que haya sublemas en la provincia para incrementar, de ese modo, el caudal de votos que podría acumular el patagónico. Ante eso, Solá le dirá que está dispuesto a que, al margen de su lista, haya una del PJ oficial -José María Díaz Bancalari o Aníbal Fernández, enumeran- y una tercera de piqueteros o de un radical. La sumatoria, se endulzará el oído, le permitiría arrimarse a los más de 50 puntos que el Presidente necesitaría recaudar en Buenos Aires.

    3- El tercer factor que Solá expondrá ante Kirchner para seducirlo es más mundano: la continuidad del gobernador permitiría una transición sin traumas. Es decir: extendería el statu quo actual sin los conflictos que implicaría un reacomodo en la provincia, a partir de la aparición de una figura nueva. En todos los casos, claro, Solá sería un delegado fiel a los intereses y las urgencias de Kirchner.
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