6 de diciembre 2004 - 00:00

Solá, a cumbre transversal, enojado con los duhaldistas

Felipe Solá estará el viernes con gobernadores kirchneristas, después de faltar a San Vicente cuando Duhalde renunció a la presidencia del PJ.
Felipe Solá estará el viernes con gobernadores kirchneristas, después de faltar a San Vicente cuando Duhalde renunció a la presidencia del PJ.
«No sos vos, son ellos», argumentó Felipe Solá ante Eduardo Duhalde para explicar que su faltazo a la cumbre del viernes en San Vicente, en la cual el ex presidente asumió y renunció como jefe del PJ bonaerense, no fue un desplante contra su figura, sino un repudio a la actitud del duhaldismo más duro.

El gobernador alimenta la teoría de que el duhaldismo es un «troll» de dos cabezas, donde Duhalde intenta pacificar pero sus súbditos son coroneles indómitos que desobedecen a su comandante y promueven todo el tiempo la beligerancia.

Solá
cree cierta -o simula creerla- la dualidad duhaldista de Doctor Jekyll y Mister Hyde. Al punto que el viernes difundió una carta rebosante de elogios hacia Duhalde mientras derramaba maldiciones contra la guardia duhaldista que -¿ignorando a su jefe?- lo excluyó del Consejo del PJ.

Podría presumirse que el gobernador peca de ingenuidad. Pero con el mismo argumento, Solá hará en los próximos días dos movimientos precisos y planificados para, tras más de dos años de amagues, darle entidad al felipismo como espacio escindido y antagonista del duhaldismo más feroz.

1-
El sábado próximo, el gobernador animará un encuentro de Confluencia Argentina (en la sede de SUTERH), núcleo kirchnerista y anti-PJ ortodoxo que ordenan el canciller Rafael Bielsa y su escudero, Marcelo Fuentes. Solá no estará solo: junto a él se sentarán otros dos gobernadores, de ADN peronista, pero con línea directa con Kirchner: el santacruceño Sergio Acevedo y el misionero Carlos Rovira. Este último, incluso, registra un récord interesante: fue el primer transversal que enfrentó y derrotó con un partido provincial al PJ oficial cuando, el año pasado, combatió a Ramón Puerta.

Está previsto también que a la tarima se trepen el porteño Aníbal Ibarra y los rosarinos socialistas Miguel Lifchitz y Hermes Binner, otro eje -del que participa también el cordobés Luis Juez- que se arrima a la Casa Rosada; dos gobernadores radicales (el chaqueño Roy Nikisch y el correntino Ricardo Colombi), y el ex vicepresidente y ahora asesor «free lance» del gobierno, Carlos Chacho Alvarez.

Más que ninguna otra, la presencia del bonaerense en esa cumbre transversal comenzó a publicitarse como el salto de Solá, desde el duhaldismo que lo hizo gobernador hasta el kirchnerismo. Los interesados se preocupan por comentar qué supone la consolidación de la alianza que Solá cuece a fuego lento con Kirchner desde hace algunas semanas y qué los unirá contra Duhalde a la hora de discutir las candidaturas del PJ el año próximo.

2-
La exposición del gobernador en un panel transversal tendrá su correlato en la provincia: antes de fin de año, seguramente el martes 14 en Costa Salguero, Solá encabezará un encuentro del felipismo donde desfilarán sus escuderos. La fricción que sembró el diseño del Consejo del PJ terminó de perfilar el contingente que por estas horas acompaña a Solá y le otorga el control de 25% de la mesa partidaria, mediante delegados propios y alianzas con intendentes, como Julio Alak (La Plata) y Raúl Othacehé (Merlo y con incidencia sobre una porción del conurbano norte), y le da una robusta presencia territorial, con la inclusión del matancero Alberto Balestrini, pero que se extiende a toda la provincia a través de intendentes, legisladores y dirigentes de todo pelo.

Ese mapa, que dibujan los felipistas belicosos, sugiere que el gobernador logró perforar el cerco del duhaldismo, pero para que quede en evidencia su dominio -incluso para la Casa Rosada, donde todavía le desconfían-, Solá juntará a quienes computa como propios. Es un juego peligroso: no faltan, entre sus laderos, los que consideran prematuro « mostrar las cartas». Solá cree que no, que la actitud del duhaldismo de aislarlo en el reparto de los cargos en el Consejo del PJ -donde Baldomero «Cacho» Alvarez se quedó con la Secretaría General en desmedro de Alak, el único contertulio de Solá que permanecía en la cúpula del partido- coronó una sucesión de maltratos que no está dispuesto a soportar. Y, a pesar de que huele a rebelión contra Duhalde, podrá decirle al ex presidente: «No sos vos, son ellos». Es decir: que la línea interna no es contra Duhalde, sino contra los duhaldistas.

El viernes pasado, antes de la cumbre de San Vicente, donde el ex presidente juró como jefe del PJ bonaerense, pero renunció dejando el cargo a
José María Díaz Bancalari (que no compartió la atropellada contra los felipistas porque le deja un partido en estado de ebullición y, por tanto, difícil de manejar), Solá habló por teléfono esa mañana con Duhalde para confirmarle que, como informó este diario, no asistiría al acto.

• Reunión

Desde el mediodía, el gobernador permanecía reunido en la sede porteña del Banco Provincia con un conglomerado de intendentes y legisladores que, también furiosos, no viajaron a San Vicente. Fue el primer indicio preciso de la existencia de un núcleo con cierta homogeneidad.

Pero a media tarde, apareció un elemento inesperado.
Alberto y Aníbal Fernández, y el secretario de Legal y Técnica del Presidente, Carlos Zannini, tomaron a las apuradas un helicóptero y partieron hacia la quinta donde Duhalde pondría en escena su «renunciamiento».

Más que los
Fernández -en definitiva, Alberto es quien más diálogo tiene con Duhalde; y Aníbal necesita del PJ bonaerense para que su proyecto 2007 no se derrumbe-, lo relevante fue la aparición de Zannini, a quien suele señalarse como «Kirchner en estado puro» (si cabe el oxímoron).

La delegación llegó sobre la hora para acompañar, a pedido de
Kirchner, el acto montado para Duhalde, y esas breves estadías en San Vicente fueron hábilmente usadas por los duhaldistas para sostener que la ausencia de Solá quedaba desdibujada por la presencia de tres emisarios presidenciales.

Para no dejar a
Solá a la deriva, a la misma hora, Julio De Vido se sentaba con el gobernador para diseñar las obras que Nación le financiará a la provincia en 2005. Cada vez está más cerca la hora de construir trincheras.

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