Solá, a cumbre transversal, enojado con los duhaldistas
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Felipe Solá estará el viernes con gobernadores kirchneristas, después de faltar a San Vicente cuando Duhalde renunció a la presidencia del PJ.
Solá cree cierta -o simula creerla- la dualidad duhaldista de Doctor Jekyll y Mister Hyde. Al punto que el viernes difundió una carta rebosante de elogios hacia Duhalde mientras derramaba maldiciones contra la guardia duhaldista que -¿ignorando a su jefe?- lo excluyó del Consejo del PJ.
1- El sábado próximo, el gobernador animará un encuentro de Confluencia Argentina (en la sede de SUTERH), núcleo kirchnerista y anti-PJ ortodoxo que ordenan el canciller Rafael Bielsa y su escudero, Marcelo Fuentes. Solá no estará solo: junto a él se sentarán otros dos gobernadores, de ADN peronista, pero con línea directa con Kirchner: el santacruceño Sergio Acevedo y el misionero Carlos Rovira. Este último, incluso, registra un récord interesante: fue el primer transversal que enfrentó y derrotó con un partido provincial al PJ oficial cuando, el año pasado, combatió a Ramón Puerta.
2- La exposición del gobernador en un panel transversal tendrá su correlato en la provincia: antes de fin de año, seguramente el martes 14 en Costa Salguero, Solá encabezará un encuentro del felipismo donde desfilarán sus escuderos. La fricción que sembró el diseño del Consejo del PJ terminó de perfilar el contingente que por estas horas acompaña a Solá y le otorga el control de 25% de la mesa partidaria, mediante delegados propios y alianzas con intendentes, como Julio Alak (La Plata) y Raúl Othacehé (Merlo y con incidencia sobre una porción del conurbano norte), y le da una robusta presencia territorial, con la inclusión del matancero Alberto Balestrini, pero que se extiende a toda la provincia a través de intendentes, legisladores y dirigentes de todo pelo.
El viernes pasado, antes de la cumbre de San Vicente, donde el ex presidente juró como jefe del PJ bonaerense, pero renunció dejando el cargo a José María Díaz Bancalari (que no compartió la atropellada contra los felipistas porque le deja un partido en estado de ebullición y, por tanto, difícil de manejar), Solá habló por teléfono esa mañana con Duhalde para confirmarle que, como informó este diario, no asistiría al acto.
• Reunión
Desde el mediodía, el gobernador permanecía reunido en la sede porteña del Banco Provincia con un conglomerado de intendentes y legisladores que, también furiosos, no viajaron a San Vicente. Fue el primer indicio preciso de la existencia de un núcleo con cierta homogeneidad.
Pero a media tarde, apareció un elemento inesperado. Alberto y Aníbal Fernández, y el secretario de Legal y Técnica del Presidente, Carlos Zannini, tomaron a las apuradas un helicóptero y partieron hacia la quinta donde Duhalde pondría en escena su «renunciamiento».
Más que los Fernández -en definitiva, Alberto es quien más diálogo tiene con Duhalde; y Aníbal necesita del PJ bonaerense para que su proyecto 2007 no se derrumbe-, lo relevante fue la aparición de Zannini, a quien suele señalarse como «Kirchner en estado puro» (si cabe el oxímoron).
La delegación llegó sobre la hora para acompañar, a pedido de Kirchner, el acto montado para Duhalde, y esas breves estadías en San Vicente fueron hábilmente usadas por los duhaldistas para sostener que la ausencia de Solá quedaba desdibujada por la presencia de tres emisarios presidenciales.
Para no dejar a Solá a la deriva, a la misma hora, Julio De Vido se sentaba con el gobernador para diseñar las obras que Nación le financiará a la provincia en 2005. Cada vez está más cerca la hora de construir trincheras.



