7 de junio 2004 - 00:00

Solá gana adhesiones

En tema de coparticipación se le sumaron 3 gobernadores. Solá propone otra alternativa al plan del gobierno para repartir el dinero entre Nación y provincias. Invoca el caso Canadá. El gobernador bonaerense tiene fuerza porque administra con austeridad: cuenta con el menor número de empleados públicos por habitante en los 24 distritos del país.

Felipe Solá, Carlos Verna, Jorge Sobisch y Alberto R. Saá.
Felipe Solá, Carlos Verna, Jorge Sobisch y Alberto R. Saá.
A pesar del intento del tándem Aníbal-Alberto Fernández de aislar a Felipe Solá en sus reclamos por coparticipación y deudas en envíos nacionales, otras provincias se sumaron este fin de semana a la causa del bonaerense y plantearon su malestar por la manera en que Néstor Kirchner distribuye -y planea distribuirlos recursos entre los gobernadores.

En un alineamiento con el mandatario de Buenos Aires otrora impensado, el gobierno del neuquino Jorge Sobisch insistió en sus críticas a la Casa Rosada en materia de reparto de tributos, con argumentos parecidos a los de la embestida Solá-Eduardo Duhalde. En paralelo, el pampeano Carlos Verna admitió que la preocupación ante el proyecto oficial de coparticipación «no es sólo bonaerense», mientras que el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá se quejó por las deudas nacionales con su provincia. Veamos:

«Hay una decisión política de Nación de no pagarle las deudas de coparticipación a Neuquén.» La denuncia pertenece al ministro de Hacienda, Claudio Silvestrini, quien aseguró que existe una acreencia de $ 35 millones, pese a que el pago está previsto en el Presupuesto Nacional 2003 y en el actual.

De esta forma, el gobierno de Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino y presidenciable 2007) volvió a calzarse el traje de opositor, y engrosó las filas de quienes, como Solá, pisaron en los últimos días el acelerador en materia de reclamos a Nación. «No sólo nos deben por coparticipación, sino que nos oponemos a la propuesta de ley que propone Nación porque pretende quedarse con mayores recursos», dijo Silvestrini.

• El gobernador de La Pampa, Carlos Verna, consideró que la discusión Buenos Aires-Nación «traba y frena la posibilidad de una nueva ley de coparticipación». Sin embargo, dijo que «no es sólo Buenos Aires la que tiene diferencia con el proyecto de coparticipación del gobierno nacional». El mandatario justicialista recordó un proyecto discutido en Tucumán, en el que «había casi unanimidad». «Pero después se generaron los problemas, cuando se les incorporaron modificaciones, por lo que varias provincias planteamos nuestro desacuerdo», afirmó.

• El gobernador sanluiseño, Alberto Rodríguez Saá, aseguróque Nación «le debe muchísimo dinero» a su provincia. «Con esa plata podríamos hacer muchísimas cosas, tener a la gente más contenta y evitar conflictos sectoriales», dijo. Según trascendió, el monto ascendería a cerca de $ 1.037 millones.

Para el mandatario del PJ,
la relación que mantiene con Nación «no es excelente ni muy buena», sino « prudente». «Cada ministerio trabaja pacientemente para acordar con el gobierno nacional un cronograma de pagos», proceso en el cual están «logrando resultados positivos en las negociaciones», dijo.

En este marco,
Néstor Kirchner llamó el viernes a «no dramatizar» la discusión por un nuevo régimen de coparticipación. Las tratativas « llevarán el tiempo que tengan que llevar», intentó poner paños fríos el Presidente en Río Gallegos. «Cuando discuten intereses las provincias me parece bárbaro; yo estuve de los dos lados del mostrador y también venía a pelear con Nación por los pesitos que me podía llevar para mi provincia», rememoró el santacruceño.

Horas antes, el ministro bonaerense de Economía,
Gerardo Otero, había ratificado que la provincia no firmará el proyecto de coparticipación que impulsa Nación. Fue en consonancia con la postura de Solá, que este fin de semana se mantuvo lejos de acotar su confrontación con Nación por la coparticipación tras el aislamiento impuesto por los Fernández el jueves pasado.

Por el contrario, dijo que para terminar con los conflictos
propondrá a Kirchner -en un encuentro que ayer aún no había sido delineado, profundizándose el cortocircuitouna reforma absoluta e integral del sistema, que buscaría reformular el modelo de país, y que se inspira en el sistema que se aplica en Canadá. Según el diario «La Nación», la propuesta del gobernador tenderá a que Nación distribuya los fondos que necesite cada provincia, luego de su recaudación, para cubrir el costo por habitante en educación, salud y seguridad.

• Alternativo

En sintonía, una fuente cercana al mandatario bonaerense aseguró ayer a este diario que la cartera de Economía provincial trabaja en un proyecto de coparticipación alternativo, para consensuarlo con otras provincias y luego presentarlo al gobierno nacional.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, el duhaldista
Eduardo Camaño, aseguró que «jamás la provincia de Buenos Aires pretendió, pretende o pretenderá ser beneficiada a costa de las economías que les correspondieren a las otras provincias». Luego del fuerte respaldo que el PJ bonaerense le brindó la semana pasada a Solá, para los próximos días se diseña un encuentro con la UCR provincial, para delinear un reclamo oficial conjunto en materia de envíos Nación-provincia.

La provincia de Buenos Aires reclama cerca de $ 1.000 millones más en materia de coparticipación, además del pago de una deuda de $ 470 millones -que Nación no reconoce-, fondos que serían destinados a mejorar los sueldos de los empleados provinciales.

Los tironeos se producen en el marco de la posibilidad de que el FMI le reclame al país que exhiba algún avance en el proyecto de coparticipación. Pero el organismo también deslizó que, en su desembarco en el país en los próximos días, otorgaría un waiver ante el incumplimiento de ese compromiso de reforma estructural asumido por Kirchner.

Por eso
Roberto Lavagna apura una ley de responsabilidad fiscal, para mostrar a los representantes del Fondo otro marco de acuerdo con provincias en relación con las cuentas fiscales. Pero tampoco esta ley, como ocurre con la coparticipación, encuentra un acompañamiento pleno de los gobernadores.


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