8 de diciembre 2004 - 00:00

Solá hace bien en pelear poder, dijo Duhalde, que insiste en que se va

Néstor Kirchner participó anoche un acto en la AMIA en homenaje a los desaparecidos de orígen judío, luego de compartir por la tarde un acto con Felipe Solá, en otra señal de que alienta su enfrentamiento con el duhaldismo.
Néstor Kirchner participó anoche un acto en la AMIA en homenaje a los desaparecidos de orígen judío, luego de compartir por la tarde un acto con Felipe Solá, en otra señal de que alienta su enfrentamiento con el duhaldismo.
Eduardo Duhalde hizo flamear ayer la bandera verde-y autorizó a que el PJ de Buenos Aires, convulsionado y en ebullición desde que Felipe Solá se entreveró en una pulseada con los duhaldistas, se dedique sin pudor a resolver sus disputas internas.

«Al desaparecer yo de la vida política, naturalmente se va a abrir una etapa de discusiones entre dirigentes que buscan conformar (sus) liderazgos»
aseguró ayer el ex presidente habilitando la trifulca que deleita a los peronistas bonaerenses.

Quizá su cercanía al rey de Marruecos, Mohammed VI, con quien almorzó ayer, instigó a Duhalde a anunciar el fin de su larga monarquía en el PJ bonaerense. No es, claro, la primera vez que lo hace: de hecho, siempre que anticipó su retiro, Duhalde extendió su permanencia.

Por caso, cuando dijo que se retiraba a dar clases a universitarios y retomar su carrera de martillero, luego de perder con Fernando de la Rúa. Un año y medio después, se anotó como candidato a senador. «Es mi último cargo público», aseguró esa vez. La historia posterior, que lo contraría,es ampliamente conocida. Sin embargo, como nunca, Duhalde se declaró en retirada y justificó que el PJ de Buenos Aires ingrese en una etapa de forcejeos: en los hechos, puede interpretarse que les quitó la silla del rincón a los rivales que se torean desde lejos y los mandó al ring; a pelear.

• Lecturas

Apenas se difundieron las palabras del ex presidente, comenzaron a surgir decodificados e intérpretes sobre qué pretende Duhalde. Se escucharon cuatro lecturas recurrentes:

1-
Que Duhalde se cansó de las amenazas de Solá de romper con el duhaldismo y armar una línea propia abrazado a Néstor Kirchner, y dio vía libre a los suyos para que combatan al gobernador. Una improbable declaración de guerra. Esta es la lectura del duhaldismo feroz, el siempre tiene la daga a mano.

2-
Que Duhalde les soltó la mano a los duhaldistas duros harto de que, mientras él intenta recomponer con Kirchner y Solá, aquéllos siembren beligerancia todo el tiempo. Esta interpretación es funcional al felipismo y se ramifica desde La Plata.

3-
Que Duhalde se hartó de los forcejeos entre duhaldistas y felipistas, que alimentan todo el tiempo sus cruces, y envió un mensaje de advertencia hacia ambos para obligarlos a que resuelvan, entre sí y sin sangre, sus diferencias.

4-
Que Duhalde, efectivamente, decidió retirarse de la política y dejará que, como sea, el PJ se reordene sin su mediación. Esto supone que deja a la deriva a sus leales, teoría que ni el más antiduhaldista se anima a sostener.

Algunas de las observaciones pueden ensamblarse entre sí, pero surgir como coincidencia general de que Duhalde tomará distancia, sin que eso -clarosignifique dejar de controlar el partido y que, como en los '90, permita que el PJ se desdoble el PJ en dos espacios.

Un retorno, como se señaló ayer en este diario,
a la riña que por años protagonizaron la Liga Federal y el LIPEBO.

Por lo pronto, en su encuentro con la prensa, el ex presidente repartió elogios para los bonaerenses.
«Tengo la mejor de las opiniones de los dirigentes de la provincia, incluido (Felipe) Solá», dijo y confió, con un refrán campero, en que «poco a poco se vayan acomodando los melones».

Casi como un efecto inmediatode los dichos de Duhalde --elogiados desde La Plata-, en la provincia florecieron distintas maniobras orientadas a la convivencia y a la pacificación.

El felipismo, vía su mayor agitador, el ministro de Gobierno,
Florencio Randazzo, asistió a la asunción de Aníbal Fernández como presidente del PJ de Quilmes, acto al que también asistió el flamante jefe del peronismo, José María Díaz Bancalari, dedicado a zurcir la unidad partidaria.

A su vez, desde el duhaldismo,
Osvaldo Mércuri, gestionó contactos con los laderos de Solá para que el 21 de diciembre se realice un congreso del PJ con provincia florecieron distintas maniobras orientadas a la convivencia y a la pacificación.

El felipismo, vía su mayor agitador, el ministro de Gobierno,
Florencio Randazzo, asistió a la asunción de Aníbal Fernández como presidente del PJ de Quilmes, acto al que también asistió el flamante jefe del peronismo, José María Díaz Bancalari, dedicado a zurcir la unidad partidaria.

A su vez, desde el duhaldismo,
Osvaldo Mércuri, gestionó contactos con los laderos de Solá para que el 21 de diciembre se realice un congreso del PJ con todos los sectores y selle la reconciliación del partido por estas horas, sino roto, al menos troquelado.

Es una buena señal:
Solá está por enviar el Presupuesto 2005 a una Legislatura con dominio duhaldista, donde se amontonan condiciones para plantearle al Ejecutivo antes de sancionar el programa de gastos. El acercamiento que gestiona Mércuri podría allanar ese trámite.

Pero después de los forcejeos de la última semana, estos movimientos son sólo destellos en una habitación oscura.

Dejá tu comentario

Te puede interesar