16 de abril 2003 - 00:00

Solá se despide ya de Kirchner

«Hay provincias que tienen regalías y producen candidatos» que «se pueden tomar un avión» para «ir de provincia en provincia diciendo que quieren ser presidentes». Ni siquiera el rival más feroz se animó a castigar a Néstor Kirchner como lo hizo Felipe Solá, hasta ayer uno de sus aliados clave.

A 11 días de la presidencial, mientras el santacruceño pelea palmo a palmo por lograr un sitio en el ballottage, Solá sorprendió -en medio de un acto oficial en La Plata-con una metralla de comentarios hipercríticos hacia el candidato del PJ oficial.

No fue siquiera la reacción ante un toreo periodístico: sólo en el escenario, el bonaerense hilvanó una colección de castigos contra el santacruceño, daño que no pudo apagar unos minutos después cuando, en público, salió a corregir sus palabras.

«¿Qué dije? Conseguime la desgrabación.»
Dicen que le pidió Solá a uno de sus asesores de prensa apenas bajó del escenario del Teatro Argentino de La Plata donde, temprano, encabezó un acto para presentar un plan de modernización del Estado bonaerense. Después se desdijo.

«Yo dije -aclaró el gobernador-que hay provincias que dan espacios para tener candidatos a presidente, y otras que no, porque tienen un nivel de conflicto, problemas tan grandes y demandas insatisfechas que tienen inconvenientes para nominar candidatos

E intentó una cita final: «Yo no tuve ninguna alusión personal y soy parte de la campaña de Kirchner, sería absurdo que fuera interpretado de esta manera».

Pero para entonces, sus frases, todas ásperas e inclementes con Kirchner -a quien, es cierto, no nombró en ningún momento-, ya habían llegado a manos del santacruceño que las leyó en el Hotel Panamericano, en un recreo luego de presentar un libro de Torcuato Di Tella.

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¿Qué le pasa a este tipo? -dijo el candidato mientras hacía girar el cable de una agencia de noticias entre sus acompañantes.

- No creo que haya dicho eso -intervino un colaborador.

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Si anunció que iba a participar poco (en la campaña), que lo haga -completó Kirchner que, según los testigos, no podía salir del asombro.

De inmediato, comenzaron las especulaciones.
«Objetivamente lo que dijo favorece a Menem. Pero no debe sorprendernos porque Solá fue varios años funcionario de Menem y vice de Ruckauf», comentó furioso, a media tarde, un hombre del entorno del santacruceño.

En los hechos, Solá blanqueó el movimiento hasta ayer silencioso de distanciamiento del candidato por parte de peronistas bonaerenses. Es un fenómeno que, siempre en reserva, los voceros del PJ admiten incluye cada vez a más caciques y caciquejos provinciales.

Consciente o no, el gobernador bonaerense se convirtió ayer en el
vocero oficial de ese desencanto, actitud que también esconde una rebelión contra Eduardo Duhalde. En definitiva, fue el Presidente quien ungió a Kirchner candidato formal del peronismo de Buenos Aires.

Una duda obvia:
¿Inició ayer Solá, convencido de que Kirchner no será el próximo presidente, una despedida respecto del candidato oficial, a quien le resta chances en las elecciones? En La Plata dicen que no, que sus dichos fueron mal interpretados y que «el gobernador está claramente trabajando en favor de Kirchner».

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