6 de mayo 2005 - 00:00

Solá tienta a Kirchner a romper con Duhalde

«Che, Felipe..., ¡qué actito te vas a hacer!» Néstor Kirchner hizo el comentario palmeando el hombro de Felipe Solá, quien, ante la sequía de precisiones, leyó el gesto como un apoyo al show que -presuntamente masivo- el gobernador encabezará mañana en el estadio de Platense, en Vicente López.

El Presidente tiene -y no lo oculta- motivos para celebrar cada aventura felipista. Todo movimiento, público o privado, que potencia a Solá en desmedro de Eduardo Duhalde es bienvenido en la Casa Rosada, porque deprecia al ex presidente para la negociación o confrontación futura.

Solá
es, sin culpa ni cargo, funcional a ese esquema. Pero se mueve mirando un horizonte propio quizá más ilusorio que real: que cuando despunte agosto y haya que anotar las listas de candidatos, Kirchner decida romper definitivamente su zigzagueante concordia con Duhalde.

Por lo tanto, el objetivo que llevó al gobernador a habilitar el montaje de un acto multitudinario -esperan 35 mil personas- es, con la excusa de homenajear a Eva Perón, exponer el «aparato felipista» con que contaría Kirchner si se dispone a confrontar con Duhalde.

En Platense, estará el arcoiris ideológico del felipokirchnerismo. Los piqueteros de Luis D'Elía y Emilio Pérsico, los proto-K Carlos Kunkel y Luis Ilarregui, vecinalistas y el PJ que fugó de Duhalde: 48 intendentes, entre ellos, Alberto Balestrini (La Matanza), Julio Alak (La Plata) y Sergio Villordo (Quilmes).

Al margen del festival musical para mitigar la espera y el video sobre Eva Perón, las sorpresas vendrán por otro lado: cerca de Solá prometen la presencia de «nuevos aliados» y, sobre todo, de «un Fernández de Kirchner». No irá Cristina, pero estarían Alberto o Aníbal, o ambos.

Anoche, quizá como anticipo, los dos estuvieron en el lanzamiento del Frente para la Victoria en La Matanza junto con Solá, Balestrini y Villordo. Fue la primera vez que «los Fernández» participan en la provincia de un acto abiertamente andiduhaldista.

El sábado, la concurrencia del quilmeño tendría una utilidad adicional por su rol de ministrocomisario: luego de la escaramuza que obligó a suspender un acto kirchnerista en La Plata,
Solá pidió controlar celosamente a los asistentes para evitar incidentes.

Si asisten delegados de
Kirchner, Solá podrá esperanzarse con que el Presidente no descarte poner el moño dorado a la aventura felipista y emprender un desafío abierto con el duhaldismo. En rigor, cualquier otra alternativa lo empantana. En La Plata especulan sobre los destinos posibles:

1-
Un acuerdo total, que incluya desde senador nacional hasta legisladores provinciales, le quitaría a Solá la posibilidad de juntar los suficientes legisladores propios para garantizarse un tránsito apacible a 2007. Si negocia con Duhalde un hipotético «fifty fifty», el 10 de diciembre lo encontrará casi en la misma situación que hoy: con el duhaldismo dominando ambas cámaras parlamentarias. Para Solá podría ser trágico, porque implicaría que todo el esfuerzo y el riesgo que corrió al enfrentarse a Duhalde habrán sido en vano. Mejor dicho, sólo para favorecer al patagónico en su pulseada con el ex presidente.

2-
Un pacto parcial, que se agote en las candidaturas nacionales, pero permita confrontar en el plano seccional y local le daría la oportunidad de juntar votos propios y, si sus cálculos son correctos, triunfar o perder ajustadamente. Con eso, lograría bloques mayoritarios en la Legislatura. Acecha, sin embargo, un riesgo enorme: con Cristina como candidata universal del PJ, la interna entre Duhalde y Solá (que el gobernador dice ganar en las encuestas) podría licuarse y no volcarse en las urnas. En ese caso, una eventual derrota sometería a Solá a encarar cuesta arriba y perdidoso sus dos últimos años de gestión.

Esa encrucijada absorbe, por estas horas, a los cerebros del felipismo que se estancan cuando deben definir sus movimientos. En rigor, en el «puzzle» felipista, hay
pro acuerdistas, promotores de «ir por afuera» e, incluso, otros que proponen pelear la interna del PJ.

La intentona por desdoblar las elecciones apuntaba a resolver ese intríngulis. Pero
Kirchner paró en seco a Solá y le dijo que quiere todas las elecciones el mismo día. El gobernador entendió rápido: tras media hora de charla con el Presidente, descartó la separación de los comicios.

Por eso el dilema sigue en pie. Cada grupo enfrenta fantasmas que debe cotejar con sus urgencias y necesidades. Aquí, la postura de cada uno:

• El mayor acuerdista -hay otros- es
Julio Alak, de La Plata. Fue el único aliado poderoso de Solá que, cuando sopló una brisa pactiva, abrió la puerta a esa alternativa. Alak tiene motivos terrenales para querer un pacto: el alakismo está partido entre felipistas (Juan Amondarain y Raúl Pérez, entre otros) y duhaldistas ( Carlos Martínez y Carlos Cottini). Si Alak consigue estar en la lista de diputados nacionales, debería dejar la intendencia y, en su lugar, asumiría Roberto Prandini, viejo socio de Cottini en el Ateneo Evita.

• Los que prefieren ir a la interna se reparten, en general, en el interior de la provincia. Son los intendentes y dirigentes que manejan el PJ y no quieren resignar la sigla. Por un lado, porque podrían ganar una interna local (a pesar de perder en el ámbito provincial) y, por otro, porque abandonar el partido implicaría, entienden, perder votos e, incluso, correr el riesgo de caer en la general. Admiten una complicación:
con el PJ manejado por el duhaldismo, corren riesgo cierto de que les «vuelquen» las urnas.

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