15 de marzo 2001 - 00:00

Sólo se corrigió un grave error

Decía Ortega y Gasset en sus «Impresiones de un viajero» respecto de los argentinos: «No espero nada del hombre satisfecho que no siente la falta de algo más allá de él», ejemplificando luego que «la historia humana es obra del descontento».

La cita no es ociosa sino que viene a cuento de lo escuchado en tono casi heroico por parte de algunos políticos luego de derogar la ley del «2x1» que en puridad no es otra cosa que volver la cuestión al estado anterior que ellos mismos provocaron con su irresponsabilidad legislativa y de lo que no pagaron por las inocentes muertes ocasionadas.

En consecuencia, esta derogación sólo es un pequeño peldaño, pues ya vimos que en la provincia de Bs. As. el esfuerzo del gobierno en el dictado de leyes excarcelatorias más duras tampoco dio los frutos esperados, por lo que hay que ir por más y la gente parece estar en esa dirección.

En efecto, un complemento necesario que se impone es la derogación en especial el art. 55 del Código Penal y concatenados, que dice que cuando se cometieron varios delitos independientes (un delincuente que realiza violaciones, homicilios y robos) deben sumarse las penas de cada uno de esos delitos, pero sin poder exceder el máximo de 25 años de prisión, con lo que da lo mismo asesinar a un hombre que a 10.

Fin preventivo

En cambio, de no existir ese límite, al mismo individuo podría caberle una pena máxima de 100 o más años de prisión según la cantidad y gravedad de delitos cometidos, con lo que una pena mediana podría estar en los 50 años para este tipo de delincuente peligroso y con ello se obstaculizaría cualquier pena condicional y/o salida carcelaria anticipada.

Pero fundamentalmente porque la ley penal tiene un fin preventivo y seguramente la posibilidad de pasar una vida en prisión quizá va a modelar algunas conductas que hoy están totalmente descarrilladas.

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