24 de septiembre 2001 - 00:00

Sorprendentes revelaciones de un arrepentido

Nueva York (ANSA) - Las declaraciones de un arrepentido de laYihad que posee información clave sobre el multimillonario saudita Osama bin Laden podrían darles pistas de gran valor a los estrategas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que preparan la ofensiva de respuesta por los atentados del 11 de setiembre.

El testigo que está alojado en estos días en un lugar de Estados Unidos en el máximo secreto, perteneció a la organización Al-Qaeda, que fue formada por Bin Laden, principal sospechoso de la masacre que provocó miles de muertos y desaparecidos.

El «arrepentido» se llama Ahmed Ressam y es un argelino que el 23 de junio último firmó un contrato de colaboración con la Justicia norteamericana.

Ressam conoce muy bien los campos de adiestramiento de Al-Qaeda y a sus jefes, porque vivió allí un año entre 1998 y 1999, antes de partir para Canadá con un objetivo: entrar en Estados Unidos y hacer una matanza en al aeropuerto de Los Angeles.
Fue detenido antes de lograrlo y ahora se decidió a colaborar, para tratar de acortar la condena que se le aplicó a 130 años de cárcel.

Inmediatamente después del ataque del 11 de setiembre, el FBI interrogó a fondo a Ressam, de 34 años. Una parte de lo que sabe el arrepentido lo contó hace dos meses, el 3 y 5 de julio, en la sala de la Corte Federal de Manhattan, a metros de lo que queda del World Trade Center.

Refugio

En aquellas declaraciones, se describen con abundantes detalles los refugios de Al-Qaeda sobre los que se centrará la venganza norteamericana.

«He sido adiestrado inicialmente en el campo de Khalden», contó Ressam. «El número de las personas presentes en el campo de adiestramiento -explicó- variaba, a veces eran 50 y otras 100. Había gente de diversas nacionalidades en el campo y se forman grupos según los países de origen.»

Además, agregó que se adiestraban «en el uso de armas livianas, ametralladoras e incluso pequeños lanzacohetes, los RPG.
Las armas y las municiones las proporcionaban los talibanes».

Las especialidades practicadas en los campos de Al-Qaeda son variadas. «Me enseñaron el uso de todos los explosivos, desde el TNT al C4, y técnicas de sabotaje, como destruir la infraestructura de un país, afectar sus instalaciones eléctricas, las reservas energéticas, etcétera.»

Agregó también que fue «adiestrado en la guerrilla urbana sobre cómo bloquear calles, asaltar casas o matar a personalidades».

Fue en el segundo campo, en Deronta, que Ressam perfeccionó sus técnicas: «Experimentábamos los efectos del cianuro con perros, observándolos morir mientras nosotros teníamos máscaras antigás. El objetivo era utilizarlo contra ciudadanos norteamericanos, los enemigos del Islam».

Cómo utilizar el cianuro es difícil: explicó que «había proyectos de colocarlo en los conductos de aire de un edificio. Estudiábamos también los efectos de un compuesto químico a aplicar en las manijas de las puertas: era suficiente tocarlo para morir, porque el veneno penetraba en la piel».

En los campos donde se disponen a golpear los militares de Bush, los días pasan entre adiestramientos militares y discusiones políticas.

De todos, Estados Unidos es el argumento preferido: «Entre nosotros repetíamos que se debe atacar a los enemigos del Islam; lo mejor es atacar al enemigo número uno, Estados Unidos. Después de las matanzas de 1998 en Africa, se decía que había sido algo bueno, pero que habría sido mucho mejor atacar directamente a Estados Unidos en su interior».

Ressam desde hace meses está brindando al FBI y a la fiscal federal de Manhattan,
Mary Jo White -que dirige las investigaciones sobre las Torres Gemelas-, descripciones de los jefes de Al-Qaeda.

«El responsable de los campos de adiestramiento --acotó-es
Abu Zubeida que, como todos los otros, tampoco él utiliza su verdadero nombre. Es el que recibe a los hombres que llegan de todas partes del mundo. Y el que acepta a uno o lo rechaza, organiza las finanzas de los campos y los viajes. Su vice se llama Ben Sheik y es el responsable en Khalden. En Deronta comanda Abu Sulieman

Ellos son los hombres que han adiestrado también a los 19 autores de los ataques a Estados Unidos, por lo que las autoridades judiciales tienen más datos, con identikit incluido, más allá del rostro de Bin Laden.

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