La lógica indica que el peronismo no sostendría a Luis Barrionuevo; sin embargo, algunos senadores del oficialismo siguen imaginando alternativas para no excluir al gastronómico de la banca, a raíz de los sucesos escandalosos que obligaron a suspender los comicios en Catamarca.
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Ayer, Jorge Yoma les propuso a sus compañeros suspender la sesión del miércoles 26, pactada con los radicales para evaluar si Barrionuevo debe o no continuar en la Senaduría. «Es muy probable que los comicios para gobernador sean el domingo 30, así que no podemos quedar en el medio de la campaña, aunque Luis no pueda ser candidato», arengó el riojano. A oídos de los presentes, sonó a salida elegante para no tener que defender en público al sindicalista. Además, para esa fecha, muchos de ellos estarán ocupados en sus elecciones distritales o en las presidenciales. Después, el tema pasará al archivo. Barrionuevo aprovechó la reunión de bloque de ayer para proyectar su propia versión fílmica de la violencia desatada en Catamarca. «Les pido que la vean y que los miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales la lleven como prueba», clamó el gremialista sin tragarse ninguna ese. Primero, los justicialistas vieron el video que se proyectó el día anterior en la comisión que preside Cristina Fernández de Kirchner. Este tape, aportado por Marita Colombo del Frente Cívico catamarqueño, deja tambaleante a Barrionuevo.
Al terminar la función, los oficialistas coincidieron en que no detectaron urnas de la elección en llamas. «Son de la interna», insistieron delante del frustrado aspirante a la gobernación como si hubieran encontrado un signo de inocencia. Barrionuevo volvió a enviarle mensajes a la Kirchner. Mirando al otro santacruceño de la bancada, Nicolás Fernández, le recomendó: «Decile a la senadora que no haga política con nuestro cuero».
La comitiva del PJ en Asuntos Constitucionales -salvo la esposa de Néstor Kirchner y la adolfista Liliana Negre que parecen haber tomado posición contraria a la continuidad del gastronómico- espera que haya un pronunciamiento de la bancada para no pagar costos políticos a solas.
Quizá por eso, alguien imaginó una medida intermedia, sin llegar a la expulsión. La idea de suspender a Barrionuevo que comenzó a circular anteayer quedó en la congeladora. «No podemos darle un chirlo en la cola y listo», se divirtió uno de los legisladores. El veterano Carlos Verna hizo catarsis y se quejó de los prenseros «que contratamos para mejorar la imagen del bloque y hoy estamos peor que nunca; ¿quién los trajo?», se preguntó.
Envalentonado, Barrionuevo se entusiasmó con el peritaje de la superintendencia federal de bomberos sobre el sintomático apagón del jueves pasado en el recinto: no hubo atentado ni sabotaje, sostiene. En Diputados, a todo esto, la paz volvió a los bloques mayoritarios después de que acordaran suspender las sesiones especiales pedidas para discutir la crisis de Catamarca. Los radicales querían exigirle al Senado la defenestración de Barrionuevo, mientras que los peronistas amenazaban con votar la intervención federal a la provincia.
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