Aunque el primero en dar la cara ante el Congreso fue Rafael Bielsa -frente a senadores de la Comisión de Relaciones Exteriores, un debut que festejó el jefe de ese cuerpo, Ramón Puerta-, en realidad el miércoles el gobierno formalmente deberá contestar a todos los diputados de la oposición las alternativas y responsabilidades del Poder Ejecutivo en torno del caso Southern Winds. Ese día, Alberto Fernández prestará su informe mensual como jefe de Gabinete ante el Congreso, una «mensualidad» que sólo lo es en la letra de la Constitución reformada en 1994 ya que esas visitas, por falta de quórum o de interés de los funcionarios, rara vez se cumplen.
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Para esta ocasión se acumularon unas 300 preguntas que los diputados de todos los partidos, pero sobre todo la oposición, fueron enviando pidiendo informes sobre temas varios, pero donde la inmensa mayoría se refiere a cada uno de los temas relacionados con el contrabando de cocaína en valijas desde Ezeiza. Se suman a casi cincuenta pedidos de informes e interpelaciones presentados por aristas, radicales, la izquierda, diputados provinciales y socialistas, que nunca fueron votados en los recintos de ambas cámaras. Se presume, entonces, que el mensaje de Alberto Fernández debería estar construido sobre esos reclamos.
El radicalismo tenía, de todas formas, pocas expectativas el fin de semana en conseguir respuestas claras a los interrogantes que se plantea el Congreso sobre un tema que va perdiendo interés en la opinión pública. Es decir, el desgaste que esperaba la administración de Néstor Kirchner para bajarle el tono a la discusión parlamentaria.
La UCR, incluso, cuestionó la certeza de la visita de Fernándezal recinto, aunque se prepara para intentar una batalla en esa sesión. Y razones no faltan para esa duda, mas allá que consideren a este informe como una versión demasiado «light» del interrogatorio que pretenden hacer a ministros como José Pampuro, el propio Fernández o al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y que el gobierno niega desde el primer día. «Esto no tiene nada que ver con lo que nosotros queríamos», dijo el cordobés Mario Negri el fin de semana.
• Metodología
El informe del jefe de Gabinete tiene una metodología que le permite al ministro de turno contestar todas las preguntas de los diputados o ninguna, según le convenga.
Esos interrogantes se envían por escrito a la Jefatura de Gabinetey luego son contestados, también por escrito o mediante alguna referencia en el mensaje que brinda en el recinto, explicando la marcha de los asuntos de gobierno de ese mes. En muchas ocasiones, el jefe de Gabinete envía esas respuestas y no concurre personalmente.
Por eso la posibilidad de un debate abierto este miércoles sobre la situación de la seguridadde aeropuertos, el tráfico de cocaína desde Ezeiza o las relaciones entre el Estado, LAFSA y SW podrían diluirse. Pero la oposición no está dispuesta a dejar pasar la oportunidad sin armar un escándalo en el recinto. El momento para hacerlo será cuando el reglamento les otorga la palabra a los jefes de cada bloque, antes del mensaje del ministro.
Así, Horacio Pernasetti, el jujeño Alejandro Nieva y Negri serán los encargados de intentar levantar la temperatura de la sesión, frente a un peronismo que irá al recinto con el casco puesto para garantizar que el informe no se salga del cauce que pretende el gobierno. Pero al PJ la tarea no le resultará fácil. Antes del informe de Alberto Fernández los diputados tienen que votar la ratificación de los dos tratados contra el terrorismo y sus formas de financiamiento que la Argentina firmó hace casi cuatro años. Será ése el primer momento para que radicales, aristas, provinciales, izquierdistas y socialistas, comiencen la protesta por la negativa a aceptar la interpelación de ministros por el caso SW.
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