6 de agosto 2007 - 00:00

También cocina el gobierno a partidos en la Justicia

MaríaServini deCubría yAlbertoFernández.
María Servini de Cubría y Alberto Fernández.
La Justicia tiene esta semana en sus manos el futuro de las dos principales alianzas electorales que reúnen a 70% de los votos estimados para la elección de octubre. Sea por influencia del gobierno sobre el fuero federal o por propia decisión, María Romilda Servini de Cubría debe decidir sobre el uso del sello de los dos partidos mayoritarios del país: el justicialismo que se debate entre el congreso disidente de San Luis y la pretensión del kirchnerismo de quedarse con el uso oficial de ese partido dentro de sus listas y, por otro lado, la posibilidad de que la fórmula Roberto Lavagna-Gerardo Morales vaya a las urnas con el nombre oficial de la UCR.

El esquema de judicialización del radicalismo en su lucha con los rebeldes K de las provincias ya es total. Servini de Cubría tiene abiertos seis expedientes sobre impugnaciones o intervenciones a las UCR provinciales. Y hay cruces en todos los sentidos.

  • Impugnación

  • Entran allí la impugnación de Margarita Stolbizer a la convención de Avellaneda, la intervención a Río Negro y Santiago del Estero y hasta la apelación -ahora en Cámara- del fallo de la jueza que desestimó la intervención al radicalismo de Corrientes a tiempo para que Arturo Colombi hicierasu convención y eligiera candidatos.

    El viernes pasado, el ComitéNacional de la UCR se presentó ante el juzgado de Servini de Cubría a contestar agravios -término que se utiliza para definir la respuesta a una demanda- en esas seis causas y apeló la decisión de Servini sobre la intervención a Corrientes.

    Todo se cocina en un caldero demasiado complicado, con dos pedidos de juicio político a Servini por parte del radical Gerardo Morales. El jujeño y también Lavagnaestán convencidos de que la jueza actúa demorando esos expedientes hasta último momento para dejar fuera de combate a las fórmulas radicales. Ya lo han dicho públicamente, lo que complica aun más la relación con la magistrada.

    De todas formas, las negociacionesvuelven a aparecer,de a ratos, en todos los frentes. De todos los problemas que tiene el radicalismo en ese juzgado, el más complicado es, sin dudas, el pedido de nulidad de Stolbizer -acción por la que ya la acusan de connivencia con la Casa Rosada- sobre la decisiónde la convención de apoyar la candidatura de Lavagna y fijar el mecanismo para poner a Morales como su acompañante.

    Si la jueza hace lugar a esa impugnación, la UCR no podrá ir oficialmente tras esa fórmula y deberá recurrir a crear otro partido para ir en alianza con Lavagna, todo a último momento. Pero se sabe que Servini ya ha dicho que no ve con buenos ojos que Stolbizer haya presentado una impugnación y luego se apreste a presentar candidatura en la provincia de Buenos Aires por afuera de la UCR.

  • PJ

    El mismo horizonte presentapor delante el Partido Justicialista. Servini de Cubría ya tiene la decisión de ratificar su competencia y no reconocer el fallo del juez puntano Esteban Maqueda, que convalidó el congreso del PJ reunido en San Luis. No le enviará, entonces, los dos « containers» con los expedientes históricos de la causa por la existencia legal e intervención del Partido Justicialista, como pidió Maqueda, al ilusionarse bajo la órbita de los Rodríguez Saá con tener vuelo nacional como juez electoral. Esa decisión de Servini precipitará apelaciones y nuevos cruces, que ya fueron anunciados por los apoderados del PJ no oficial. Es decir, más demora y menos tiempo para concretar el cierre de alianzas y listas antes de fin de agosto, el mismo mal que amenaza hoy al radicalismo.

    El gobierno no habla sobre el tema, pero Néstor Kirchner no acepta que el peronismo disidente le birle el uso del sello peronista, aunque el gobierno lo quiera usar sólo como un aditamento dentro de la alianza del Frente para la Victoria. Mucho menos que aparezca el justicialismo en la cabeza de las boletas disidentes.

    Pero la jueza tiene también otras razones para negarle a Maqueda su poder como juez electoral: desde 1990, Servini tiene bajo su control el sello del PJ con todas las alternativas y peleas históricas que se dieron en el peronismo desde ese momento.

    Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Carlos Menem, independientes de sus negociaciones por la candidatura presidencial de ese sector, siguen de cerca esa pelea judicial esperando un segundo congreso, en el que sueñan poder consagrar oficialmente su fórmula.
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