También cocina el gobierno a partidos en la Justicia
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María
Servini de
Cubría y
Alberto
Fernández.
De todas formas, las negociacionesvuelven a aparecer,de a ratos, en todos los frentes. De todos los problemas que tiene el radicalismo en ese juzgado, el más complicado es, sin dudas, el pedido de nulidad de Stolbizer -acción por la que ya la acusan de connivencia con la Casa Rosada- sobre la decisiónde la convención de apoyar la candidatura de Lavagna y fijar el mecanismo para poner a Morales como su acompañante.
Si la jueza hace lugar a esa impugnación, la UCR no podrá ir oficialmente tras esa fórmula y deberá recurrir a crear otro partido para ir en alianza con Lavagna, todo a último momento. Pero se sabe que Servini ya ha dicho que no ve con buenos ojos que Stolbizer haya presentado una impugnación y luego se apreste a presentar candidatura en la provincia de Buenos Aires por afuera de la UCR.
El mismo horizonte presentapor delante el Partido Justicialista. Servini de Cubría ya tiene la decisión de ratificar su competencia y no reconocer el fallo del juez puntano Esteban Maqueda, que convalidó el congreso del PJ reunido en San Luis. No le enviará, entonces, los dos « containers» con los expedientes históricos de la causa por la existencia legal e intervención del Partido Justicialista, como pidió Maqueda, al ilusionarse bajo la órbita de los Rodríguez Saá con tener vuelo nacional como juez electoral. Esa decisión de Servini precipitará apelaciones y nuevos cruces, que ya fueron anunciados por los apoderados del PJ no oficial. Es decir, más demora y menos tiempo para concretar el cierre de alianzas y listas antes de fin de agosto, el mismo mal que amenaza hoy al radicalismo.
El gobierno no habla sobre el tema, pero Néstor Kirchner no acepta que el peronismo disidente le birle el uso del sello peronista, aunque el gobierno lo quiera usar sólo como un aditamento dentro de la alianza del Frente para la Victoria. Mucho menos que aparezca el justicialismo en la cabeza de las boletas disidentes.
Pero la jueza tiene también otras razones para negarle a Maqueda su poder como juez electoral: desde 1990, Servini tiene bajo su control el sello del PJ con todas las alternativas y peleas históricas que se dieron en el peronismo desde ese momento.
Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Carlos Menem, independientes de sus negociaciones por la candidatura presidencial de ese sector, siguen de cerca esa pelea judicial esperando un segundo congreso, en el que sueñan poder consagrar oficialmente su fórmula.




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