Daniel Scioli no necesitará negociar ni una coma, al menos con la oposición, para que le apruebe sus proyectos. Desde el 10 de diciembre, el Parlamento bonaerense será monocolor K: tendrá 66 diputados propios sobre 92 y 32 senadores amigos de un universo de 46.
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A lo Hugo Chávez, con quórum y mayorías propios, sin despeinarse, el oficialismo de Buenos Aires podrá hacer y deshacer a su antojo.
El ejército K dominará 71,7 de las bancas de la Cámara baja y 69,5 de los escaños del Senado provincial.
Segunda fuerza
La Coalición Cívica (CC), entente que reúne al ARI, socialistas anti-K y radicales disidentes alineados detrás de Margarita Stolbizer, se constituirá -al igual que en el plano nacional- como la indiscutible segunda fuerza: atará bloques de 14 diputados y de 8 senadores.
Ese panorama, tras un triunfo abrumador de Scioli y Cristina de Kirchner, se construye de un mix de factores. El detalle:
La buena elección le permitió al oficialismo quedarse con 56,5% de las bancas en juego. El domingo se eligieron 46 diputados y 23 senadores. Las boletas K, donde conviven peronistas, kirchneristas y radicales K, se quedó con 26 diputados y 13 senadores.
Sin embargo, a pesar de ser una votación arrasadora, el cómodo control que tendrá el oficialismo, encuentra anclaje también en la elección de 2005 cuando, por separado, el PJ y el FpV se quedaron con el grueso de las bancas en juego. De aquellos comicios, donde el peronismo fue dividido entre duhaldistas y kirchneristas, queda un legado: 40 diputados y 19 senadores. Es decir: el grueso del dominio se hereda de 2005.
Es un dato importante: aunque se quedó con casi 60% de las bancas en juego, el resultado final fue menor al esperado porque la CC logró legisladores en las ocho sesiones -se quedó con 8 senadores y 11 diputados, aunque hay un senador en suspenso en La Plata- mientras que en cuatro también perforaron el piso el lavagnismo de UNA, apoyado en el aporte de la UCR -6 diputados-, y el macrismo de PRO aliado a Francisco de Narváez, que suma 2 senadores y 3 diputados.
La amplitud del control K se consolida con tres vertientes: los PJ que sobreviven de 2005, los kirchneristas que fueron electos y los radicales K que lograron su visa parlamentaria. Para anotar: la UCR kirchnerizada tendrá ocho diputados que funcionarán como bloque propio, ajeno a la bancada FpV/PJ que tendrá 56 miembros. En el Senado ese matiz no existirá: ningún radical K consiguió escaño.
El nuevo Parlamento quedará, desde diciembre, con 6 bloques en la Cámara baja -FpV/PJ (58), UCR K (8), CC (14), UCR-UNA (7), PRO (4) y el unipersonal de Sergio Nahabetian de Recrear- y cuatro en la Cámara alta: FpV/PJ (32), CC (8), Pro (2) y UCRUNA (4).
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