Telerman planea encuentro con familiares de víctimas

Política

Jorge Telerman se prepara para asumir formalmente el lunes el cargo que hereda del destituido Aníbal Ibarra y quiere reunirse además con los familiares de las víctimas del local bailable Cromañón. Telerman no se animó ayer a mudarse un piso abajo para ocupar el despacho que, hasta el 14 de noviembre pasado, tenía Ibarra y hasta el martes seguiría reservado por si ocurría el regreso. Telerman permanecía en el segundo piso de la calle Bolívar 1, frente a la Plaza de Mayo, con la certeza de demostrar que caminará con pausa.

Nadie cree eso en el staff del Gobierno porteño, que ha dado una aceleración propia a su situación, excepto algunos kirchneristas que saben que el cambio de mando no les alterará el destino.

Ni siquiera tras una reunión de gabinete ampliada donde quiso trasmitir que se trataba de un día de pesar por la destitución de Ibarra, los ministros aplacaron su ansiedad. Allí les dijo que no quiere renuncias, les repitió que por ahora los cambios del gabinete tendrán plazo hasta el 1 de abril. Sin embargo, asumirá el lunes como nuevo jefe de Gobierno y espera llegar con algunos acuerdos listos para luego abrir la grilla a los nombres que incorporará.

Entre ellos piensa en un economista que se ocupe de fomentar la producción en la Ciudad, de modificar el organigrama y de darle impronta de intendencia a su gestión, lo que ve como reforzar la obra pública, un detalle que pega en el corazón del secretario de Infraestructura,
Roberto Feletti.

Ayer, casi el único anuncio se acotó a ralear el área de comunicación social y delegar oficialmente la tarea de vocería política en su colaborador
Oscar Feito y dejar en manos del subsecretario Daniel Rosso -por ahora- lo atinente a los anuncios de gestión.

Antes de esa reunión con los ministros,
Telerman visitó a Ibarra en la fundación que gerencia el ex mandatario. El encuentro no duró más de media hora y aseguran que fue Ibarra quien le dijo que contara con él y también, claro, le pidió cuidar su gente. Esa reunión tendrá, sin embargo, su correlato en las próximas horas, cuando el ibarrismo defina cuál será su verdadera permanencia en el gobierno de Telerman. Son de la partida el jefe de Gabinete, Raúl Fernández; la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte, y Rosso, entre otros funcionarios que no han mudado de referente.

No es el caso del
kirchnerista Donato Spaccavento, de quien se da por seguro que continuaría en el área de Salud, especialmente si se concreta un acuerdo con la línea oficialista que reporta al jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández. Diego Gorgal, el secretario de Seguridad, está en la misma posición hoy, mientras que otros creen no contar con estada asegurada, como el cultural Gustavo López, eje de la fracasada estrategia de retorno del ibarrismo.

El organigrama de
Telerman estará sujeto a los acuerdo que lleve adelante no sólo con el decaído ibarrismo sino con las porciones del peronismo en la Capital Federal, sea del ala Compromiso K (a la que abona Telerman y anima Carlos Zannini), la albertista en conmoción y hasta algunos piensan en otros peronistas no necesariamente adherentes al oficialismo, sino dispersos en filas contrarias, como el macrismo.

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