Quito, Ecuador - Finalizaron ayer lo debates de la VI Conferencia de Ministros de Defensa Hemisféricos, y se eligió a Nicaragua como sede de la siguiente cumbre que se realizará en 2006. Hoy tendrá lugar la ceremonia de clausura en el salón Saint Moritz del Swissôtel, engalanado como para celebrar un consenso que se reflejará en la Declaración de Quito acerca de cómo se perciben las nuevas amenazas, pero, fuera de esas ocho carillas, continúan las divergencias, como ha ocurrido desde la primera cumbre realizada en Williamburg, EE.UU.
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No es una novedad; el tema que divide las aguas es si el caso colombiano es el modelo para encuadrar el esquema de seguridad regional y, con él, la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el flagelo de la droga y su socio el terrorismo (de las FARC). Donald Rumsfeld no estará presente, dejó Ecuador el miércoles por la tarde, otra constante de los secretarios norteamericanos en cada reunión: partir de manera anticipada, quizá para no escuchar las conclusiones finales. Llamó la atención la sincronización en las distintas mesas de trabajo de las delegaciones de Brasil, Chile y la Argentina, respaldadas por Canadá bloqueando la insistencia de sus pares de Colombia y de los Estados Unidos para hacer de Colombia el foco de las deliberaciones entorno a la seguridad de la región. Por caso, en la comisión en la que era relator el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, se dio una acalorada discusión, y el «ABC», más Canadá, terminó imponiendo su posición: Colombia no debe ser «el caso» que movilice el aparato de seguridad regional. La novedad que introdujo Rumsfeld a esta reunión fue la posibilidad de que Al-Qaeda busque refugio en países de la región escapando del cerco de Medio Oriente. ¿Será ésta la nueva opción en búsqueda de la convergencia regional que reemplace la resistida amenaza colombiana?
Para brasileños, argentinos y chilenos el combate al terrorismo no puede quedar en manos de un organismo continental (por no decir, de la doctrina del Comando Sur), sino que debería ser materia de esquemasmultilaterales y en un todo de acuerdo con las legislaciones particulares de cada estado.
Así, quedó descartada de plano la iniciativa del ministro colombiano Jorge Uribe de crear una fuerza regional para combatir el tráfico de drogas, armas, personas (guerrilleros) que participan en este negocio.
A esta moción adhirió Venezuela, que en línea con el pensamiento que expuso ayer el vicepresidente y ministro de Defensa brasileño, José Alencar, pidió combatir la pobreza extrema, el hambre y el aumento de la desigualdad social. El delegado colombiano ironizó recordando que era una reunión de ministros de defensa y no de bienestar social. Intervino, algo molesto, el representante chileno dando cátedra de que lo expuesto por Venezuela eran factores que inciden en la inseguridad tanto como las drogas que produce Colombia. Mientras el secretario Garreta apagaba los fuegos en búsqueda de una fórmula de consenso apelando a lenguaje diplomático que no molestara a EE.UU., el ministro José Pampuro visitaba a su par de Ecuador, Nelson Herrera. La visita protocolar duró algo más de media hora; no hubo tiempo para dar a conocer las capacidades del reinaugurado astillero Domecq García; en Defensa tenían noticias del incendio de uno de los submarinos ecuatorianos y se relamían con la posibilidad de darle trabajo a la Armada Argentina.
La Declaración de Quito contempla, entre otros puntos, que la seguridad y la defensa son responsabilidad de la sociedad en su conjunto, y su gestión democrática no es exclusiva de las Fuerzas Armadas. También la cumbre da su apoyo a la tarea que está realizando la Comisión de Seguridad Hemisférica para finalizar el examen sobre la definición del vínculo entre la OEA y la JID (Junta Interamericana de Defensa).
Esta recomendación fue parte del trabajo presentado por la comitiva de José Pampuro -reconoce y apoya la participación de los contingentes de países del hemisferio en la Misión de Naciones Unidas para la estabilización de Haití (Minustah)- tanto por la solidaridad expuesta por dichos países con el pueblo haitiano como por la significación que tiene esta participación para un enfoque cooperativo de las operaciones de paz.
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