Tras hacerse público el contenido, se canceló la cumbre Moyano - Barrionuevo

Política

Pese a que estaba planificada para este martes, luego de conocerse el contenido de la misma se canceló la reunión entre Hugo Moyano y Luis Barrionuevo donde tenían previsto sellar un acuerdo para unificar los reclamos sindicales previstos para 2012. Tras la publicación del temario desde la CGT analizaron que dicho encuentro podría verse como un pacto opositor y decidieron suspenderlo.

Según había averiguado ámbito.com de buena fuente, los jefes de la CGT Azopardo y CGT Azul y Blanca se iban a reunir este martes a las 17 en la sede de Uatre con una agenda de temas a conversar donde figuraban la inflación, las paritarias que se vienen y la deuda de las obras sociales.

"Darán los primeros pasos para hablar de la unidad del movimiento obrero, de la unidad en la acción", había explicado un barrionuevista de la primera hora, que justificó la nueva alianza con Moyano después de tantos dardos cruzados. "Nos une la inacción del Gobierno en algunos temas", argumentó.

Horas más tarde el mismo gastronómico reconoció que analiza un acercamiento con el camionero. Moyano "cambió" y "por eso (se da) el acercamiento" entre los sectores sindicales, explicó Barrionuevo en un programa de TV al tiempo que desestimó el encuentro planificado. "No hay ninguna reunión", sentenció pero reconoció que podría encontrarse con el camionero "en la acción" de los reclamos del sector.

"Si lo hizo por despecho o porque el Gobierno no está más con Moyano desde la muerte de (el expresidente) Néstor Kirchner, no sé, pero como representante de los gremios de la Azul y Blanca (digo que) en el tema de fondo estamos compartiendo estos reclamos y los hacemos nuestros", amplió como señal el dirigente.

Los popes sindicales tenían previsto quejarse puertas adentro de la "creciente inflación" que deteriora el poder adquisitivo de los trabajadores. "Los salarios suben por escalera y los precios por ascensor", coincidieron de un lado y del otro, al recordar esa célebre frase que desempolvan los gremialistas cuando se acercan las negociaciones paritarias.

Lo más trascendente de la reunión de Moyano y Barrionuevo iba a ser el piso salarial que las dos centrales obreras podrían exigir a partir de marzo: 25%. "Es el piso que se va acordar, del techo ni se habla", comentó a este medio un hombre fuerte de la CGT Azul y Blanca. Este año el camionero cerró el convenio por 24% y el gastronómico por 34%.

El último punto de la agenda de temas que iba a estar es el más sensible para los sindicatos: la deudas que agobian a las obras sociales por la falta de reintegros del Gobierno nacional. "Van a reclamar de forma urgente que liberen esos fondos porque así las obras sociales no podrán dar servicios y prestaciones a partir del mes que viene", advirtieron. El jueves pasado, durante el acto del Día del Camionero, el titular de la CGT cuantificó el agobio en $ 15.000 millones.

Con la intención de ampliar el pacto y sumar más voluntades, Moyano y Barrionuevo habían invitado a Pablo Micheli, de la CTA opositora, y a los representantes de los otros dos sectores internos de la CGT moyanista: los Gordos y los Independientes. Quedaría fuera de la convocatoria la central de Hugo Yasky, la única de las seis corrientes sindicales que mantiene un apoyo público y explícito a la Casa Rosada.

Ante una consulta de ámbito.com, las fuentes gremiales descartaron que esa reunión sería la primera base para ir a un paro nacional contra la administración de Cristina de Kirchner. Según dicen, para concretar tamaña medida de fuerza a pocos días de la reasunción presidencial se requiere la alineación de los seis sectores sindicales de la Argentina: la CGT, la CGT Azul y Blanca y las CTA.

Así lo explicaron en primera persona a este medio, pero exigiendo anonimato de identidad. "No hay razón para ir a un paro nacional del movimiento obrero. La verdadera razón es cuando se abran las paritarias en marzo o abril. Ahora no están dadas las condiciones para hacerlo. Todavía hay mucha desconfianza entre sectores, operaciones y contraoperaciones. Lo que más nos une es que el Gobierno no reconoce la inflación y la crisis de las obras sociales. Eso es duro, lo de las obras sociales lo consideramos un ataque al corazón del movimiento obrero".

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