"Tucho" Fernández, el "cura callejero" que llega a La Plata para "abrir" a la Iglesia
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Víctor "Tucho" Fernández, autor de numerosos libros y publicaciones y cultor del perfil bajo, fue rector de la UCA desde 2009, cuando había sido designado a instancias del entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio, hasta abril pasado.
El cura "villero" Gustavo Carrara fue ordenado obispo auxiliar de la ciudad de Buenos Aires en la Catedral porteña y llevado en andas por los fieles del Bajo Flores.A "Tucho" se lo recuerda a principios de mayo en una butuca de la Avant Premier de la película "Viaje a los pueblos fumigados", del senador Pino Solanas, comprometido con la defensa del medio ambiente y los recursos naturales, al mismo tiempo que le atribuyen la providencia de no impulsar en el ámbito de la Universidad Católica el Observatorio de la Riqueza padre Pedro Arrupe, contrapeso del distinguido monitoreo de pobreza.
Subsistirá el saliente Agüer con una jugoza jubilación y una aureola intocable: su columna semanal televisiva en el programa multipremiado "Claves para un mundo mejor", que se emite por Canal 9 los sábados a la mañana y hace varios años conduce Tito Garabal. Quien ya no tiene espacio en la TV a pesar de haber logrado un Martín Fierro es el biblista Marcelo Figueroa. El teólogo protestante fue víctima de la falta de apego al diálogo interreligioso que hoy reina en el Arzobispado porteño, sostén del Canal Orbe 21.
Héctor Aguer abandonó la Arquidiócesis de La Plata tras cumplir los 75 años, tal como lo establece el derecho canónico que lo obliga a dimitir. El evangelista Figueroa compartió en 2010 pantalla con Bergoglio y el rabino Abraham Skorka, cuando el cardenal no era Papa y las ocupaciones -y preocupaciones- del arzobispado eran otras. El ciclo invitaba a la reflexión, con diálogos certeros sobre temas sociales como la justicia, la paz, la trata de personas y la solidaridad. La misma solidaridad que en el pasado abría las puertas de la Catedral porteña para que los indigentes que dormían bajo el fuego de las lámparas votivas y a la vuelta del templo, en las ventanas de la calle San Martín, ingresen a comer, tomar un mate cocido o simplemente a charlar con el exanfitrión del lugar.
Genera suspicacias, tensiones y ruidos internos la antipolítica que ensayan hoy las máximas autoridades cristianas en Buenos Aires, o más profundo aún, la política parcializada que se encara al escuchar solo a los oficialistas. Mantener a la Iglesia en la sombra aguijó a los vicarios auxiliares, que en sigilo, gruñen por el corrimiento en la agenda de actividades y por el desapego a tener una Arquidiócesis porteña "en salida", como pide Francisco.
Padecen el unilateralismo porteño el vicario de Zona Sur, el jesuita uruguayo Ernesto Giobando; el vicario devoto Juan Carlos Ares, ex párroco en la Iglesia de Once donde se venera al santo de las causas urgentes; el obispo auxiliar y vicario de la Zona Centro, José María "Flaco" Baliña. Mantienen intacto el espíritu "rebelde" que exige el Papa, el vicario "villero" Gustavo Carrara y la "inquieta" Vicaría de Jóvenes, que pese a los mutismos impuestos, se expresa críticamente dónde puede, como ya ocurrió con la polémica "UniCABA" y el desmantelamiento de los 29 profesorados estatales de la Ciudad.




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