UCR disidente copa liga de intendentes
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Leopoldo Moreau
El formato con que, al final, se ejecute el desembarco es motivo de debate entre los díscolos.
De una u otra forma, si el plan es exitoso, asestarán otro golpe contra el oficialismo partidario que por estas horas intenta resucitar de la mano de Margarita Stolbizer y que, el viernes 10, con Raúl Alfonsín como orador top, hará en La Plata un lanzamiento informal de campaña.
Lo cierto es que el «punch» contra el foro es otro mojón en la avanzada de los disidentes que, en paralelo, enlaza varios movimientos.
• Luego de ser recibidos por Néstor Kirchner, los rebeldes volvieron a mostrarse en sintonía con el gobierno. Esta semana, participaron del mitin que el Presidente encabezó en Costa Salguero con intendentes y cooperativas de trabajo. El grupo Olavarría dijo presente; el foro oficial no. Dicen: «Tanto con el gobierno provincial como con el nacional, el vínculo más sostenido con el radicalismo es a través nuestro». Además de la cumbre con Kirchner y las tenidas con Julio De Vido, días atrás el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, los recibió en La Plata. Insisten, para espantar el fantasma del pactismo, que se trata de contactos institucionales.
• En paralelo, mantienen un aceitado vínculo con el presidente del Comité Nacional de la UCR, el chaqueño Angel Rozas, con quien empezaron a debatir qué aporte hará ese cuerpo para fiscalizar las elecciones internas de 2005. El temor -justificado o no-a un fraude es el argumento que exponen Gustavo Posse y Enrique García, militantes para evitar una primaria contra Moreau y Storani. En la provincia interior, en cambio, ese pánico no existe.
• Además planean extenderse fuera de la frontera bonaerense. El 11 de diciembre, los integrantes del Olavarría tienen programado reunirse con intendentes radicales de La Pampa y Córdoba que, en sus distritos, impulsaron -los pampeanos con éxito- un proceso similar al que los díscolos encararon en Buenos Aires.




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