UCR: el lavagnismo se queda con el control del partido
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Admitió que el caso de Mendoza -donde el partido fue intervenido por el Comité Nacional, decisión luego anulada por la Justicia-«es diferente y más complicado que el de otras provincias», aunque también se manifestó dispuesto «a conversar con el sector de Cobos».
Al respecto, puntualizó que «si hay diálogo, hay que parar con las sanciones», y opinó que «con el tiempo la situación se va a ir decantando, y los que no estén de acuerdo se van a ir solos». Sobre la futura estrategia electoral del radicalismo, sostuvo que en el partido «hay una mayoría que piensa apoyar a Lavagna», y que no le preocupa que el ex ministro llegue a «un acuerdo tácito» con Mauricio Macri «para no competir por el mismo espacio».
Sin embargo, en el sector renovador que impulsa el ascenso de Morales no hay acuerdo sobre cuál es el límite de aceptación del macrismo. Está el jefe del bloque de Diputados, Fernando Chironi, quien no advierte ningún obstáculo para acordar con el jefe del PRO, pero desde la presidencia de la Convención Nacional, Adolfo Stubrin, se opone tajantemente a cualquier acercamiento al diputado xeneize.
Morales reemplazará al renunciante Roberto Iglesias, quien dejó su cargo hace unas semanas disconforme porque las segundas líneas del radicalismo seguían negociando con Lavagna en contra de su voluntad.
«Yo no voy a tener en mi provincia un frente interno abierto como tuvo Iglesias, por lo que me puedo concentrar más en el tema nacional», dijo aludiendo al enfrentamiento que el diputado nacional tuvo en su provincia con Cobos.
En tanto, señaló que no está analizando quiénes son los dirigentes peronistas que acompañan a Lavagna -algunos de los cuales no serían bien vistos por dirigentes del radicalismo-; en cambio, enfatizó que «lo más perverso del duhaldismo y del menemismo están con Kirchner».




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