1 de diciembre 2006 - 00:00

UCR: el lavagnismo se queda con el control del partido

La Unión Cívica Radical consagrará hoy como su nuevo jefe al senador Gerardo Morales (Jujuy) en un plenario de delegados que le otorgará al sector lavagnista el control del órgano ejecutivo del partido.

Con Morales como nuevo presidente del Comité Nacional de la UCR, el centenario partido buscará profundizar su rol opositor al gobierno y concretar un acuerdo electoral con el ex ministro Roberto Lavagna.

Morales anticipó ayer que tras su asunción al frente de la agrupación, la UCR conformará «un equipo de seguimiento de las acciones del gobierno» y cuestionó duramente a Néstor Kirchner porque «como nunca un presidente de la Nación se ha metido a intervenir en otro partido, aprovechando nuestras debilidades».

  • Apoyo

  • Morales cuenta con el apoyo de casi 70 de los 95 delegados que componen el plenario que se reunirá hoy. Su único y débil adversario es el actor Nito Artaza, apoyado por una veintena de delegados alineados con la secretaria general del partido, Margarita Stolbizer. Este sector rechaza tanto al ala lavagnista como a los radicales kirchneristas encabezados por el gobernador mendocino, Julio Cobos, y reclama la presentación de una fórmula con candidatos propios o, eventualmente, un acercamiento al ARI de Elisa Carrió y al Partido Socialista.

    Morales buscará además restablecer el diálogo con los gobernadores e intendentes de la UCR que alientan una concertación con la Casa Rosada. «Armonizar el partido, que ha perdido contacto con la gente» es una de las prioridades políticas admitidas por Morales. El legislador jujeño dijo que abrirá una instancia de diálogo interno, pero aclaró que «hay que restablecer la regla básica de que todos hagan lo que dice la mayoría».

    Admitió que el caso de Mendoza -donde el partido fue intervenido por el Comité Nacional, decisión luego anulada por la Justicia-«es diferente y más complicado que el de otras provincias», aunque también se manifestó dispuesto «a conversar con el sector de Cobos».

    Al respecto, puntualizó que «si hay diálogo, hay que parar con las sanciones», y opinó que «con el tiempo la situación se va a ir decantando, y los que no estén de acuerdo se van a ir solos». Sobre la futura estrategia electoral del radicalismo, sostuvo que en el partido «hay una mayoría que piensa apoyar a Lavagna», y que no le preocupa que el ex ministro llegue a «un acuerdo tácito» con Mauricio Macri «para no competir por el mismo espacio».

    Sin embargo, en el sector renovador que impulsa el ascenso de Morales no hay acuerdo sobre cuál es el límite de aceptación del macrismo. Está el jefe del bloque de Diputados, Fernando Chironi, quien no advierte ningún obstáculo para acordar con el jefe del PRO, pero desde la presidencia de la Convención Nacional, Adolfo Stubrin, se opone tajantemente a cualquier acercamiento al diputado xeneize.

    Morales reemplazará al renunciante Roberto Iglesias, quien dejó su cargo hace unas semanas disconforme porque las segundas líneas del radicalismo seguían negociando con Lavagna en contra de su voluntad.

  • Sin enfrentamientos

    «Yo no voy a tener en mi provincia un frente interno abierto como tuvo Iglesias, por lo que me puedo concentrar más en el tema nacional», dijo aludiendo al enfrentamiento que el diputado nacional tuvo en su provincia con Cobos.

    En tanto, señaló que no está analizando quiénes son los dirigentes peronistas que acompañan a Lavagna -algunos de los cuales no serían bien vistos por dirigentes del radicalismo-; en cambio, enfatizó que «lo más perverso del duhaldismo y del menemismo están con Kirchner».
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