UCR sin jefe de bloque y con liderazgo en disputa

Política

El radicalismo enfrenta desde ayer una nueva crisis, no por haber perdido una elección donde el resultado para ese partido estaba asumido, sino por la merma en las bancas que sufrió en el Congreso.

Pasar a ser la tercera fuerzaen la Cámara de Diputados detrás del ARI no es una tragedia menor. A la UCR le quedarán ahora 28 diputados, un número nada despreciable, pero insuficiente para mantener los privilegios que la Constitución le otorga a la primera fuerza de oposición, como el control de la Auditoría General o los cargos en el Consejo de la Magistratura.

Pero esa pérdida en manos del ARI es sólo el comienzo de los problemas que puede sufrir la UCR en los próximos tiempos entre la presión de liderazgos partidarios que se renovaron, como el caso del cordobés Mario Negri -que consiguió en su provincia arrastrando como candidato a gobernador la mejor performance que Roberto Lavagna tuvo en el país-, los pases de factura por los efectos de la alianza cerrada con el ex ministro de Economía, o los embates de Julio Cobos que, a pesar de haber perdido en su provincia, quiere intentar tomar el control partidario para su radicalismo K.

Hoy la situación para la UCR es complicada en varios frentes. En Diputados su bloque se ve comprometido en algunas provincias no sólo por los cantos de sirena del kirchnerismo, sino también ahora de la Coalición Cívica. Algunos de los dirigentes radicales ya se comunicaron ayer con Elisa Carrió.

Las tentaciones en esa Cámara serán fuertes: Cobos ya anunció que no está interesado en que los diputados del radicalismo que concertó se sumen al bloque Frente para la Victoria.

Los intereses del kirchnerismo, además, indican otra cosa: tal como hicieron con los ex duhaldistas del Peronismo Federal, preferirán mantener a esos radicales K dentro de un interbloque satélite del Frente para la Victoria. Así, los pases serían menos violentos.En ese otro planeta del sistema kirchnerista estarán los cuatro santiagueños de Gerardo Zamora, los dos mendocinos que responden a Cobos, el rionegrino y quizá Daniel Katz.

Pero, además, el radicalismo de Diputados tendrá una fuerte discusión interna por la conducción. Fernando Chironi, hasta diciembre presidente de esa bancada, no consiguió renovar su diputación en Río Negro. El lugar no será fácil de cubrir.

Ayer, el jujeño Gerardo Morales, presidente partidario y compañero de fórmula de Lavagna, anunció un encuentro de dirigentes radicales para evaluar el camino a seguir por el partido.

En la tercera semana de noviembre, la UCR convocará a una reunión del comité nacional a la que invitarán a los legisladores e intendentes electos y dirigentes de todo el país.

Por ahora, intentarán mantener la identidad y no fusionarse con ninguna fuerza: «El radicalismo no se convertirá en una máquina de impedir, sino que dará batalla con un matiz propio», dijo ayer Morales.

Siempre optimista -se le debe reconocer el haber sido el dirigente que más batalló en la campaña presidencial, bastante más que el propio Lavagna-, Morales intentó reivindicar resultados: «La elección fue muy buena, pese a que esperábamos acceder al ballottage y obtener un triunfo, pero los 17 puntos logrados son muy importantes», lo que es cierto si se toma en cuenta que en la última elección presidencial Leopoldo Moreau obtuvo menos de 2% de los votos.

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