Un airado De la Rúa volteó ayer la cumbre oficial para repartir cargos
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La cumbre electoral la había adelantado este diario la semana anterior. Durante el fin de semana, Becerra completó la nómina los invitados, que confirmaron su asistencia a la cumbre.
Los llamados eran los jefes de las cámaras Mario Losada y Rafael Pascual, los jefe de bloque Carlos Agúndez y Horacio Pernasseti, los ministros Chrystian Colombo y Federico Storani, el secretario Horacio Jaunarena, el cacique de la UCR Raúl Alfonsín y el dirigente porteño Enrique Nosiglia.
La decisión la tomó De la Rúa en la mañana de ayer cuando escuchó la andanada de críticas radiales de Chacho Alvarez a esa cumbre a que no estaba invitado el ex vicepresidente porque estaba reservada a espadones radicales. Igual, Chacho se consideró invitado y rechazó la asistencia imponiéndole una condición de insondable profundidad: sólo iría si en esa reunión se hablaba de los «problemas de la gente».
Enojo
Apenas llegó el Presidente de Chapadmalal a la Casa de Gobierno lo enteraron de las diatribas de Alvarez a ese encuentro (ver aparte) y De la Rúa respondió con enojo parecido, que escucharon varios funcionarios que circulaban mudos y haciendo gestos de horror por los pasillos del área presidencial.
«¿Quién habló de esa reu nión? No se hace, dénme con Becerra». Cuando le preguntaron si lanzaban un comunicado suspendiéndola, cortó duro: « Esa reunión nunca existió. No hace falta desmentir nada».
Y cargó contra Chacho: «¿Qué se propone además Chacho que hace cuatro días no habla más que de candidaturas y ahora de esta reunión? ¿O no sabe él también que estamos para aprovechar esta situación que se nos dio para darles un envión a los proyectos que tenemos?» Quienes escuchaban, sin abrir la boca, extendían los brazos con las manos abiertas como diciendo «tiene razón». « Que lo entiendan todos, no es tiempo de hablar de candidaturas. Me llama la atención lo que están haciendo porque ahora el esfuerzo es otro. Ya tendremos tiempo dentro de varios meses de hablar de candidaturas. Ahora es perder el tiempo».
Heridos
A mediodía, Becerra ya estaba enterado de esta rabieta que deja varios heridos:
*De la Rúa en realidad ya hizo esa cumbre: fue cuando Becerra le adelantó los resultados de la encuesta -que publicó ya este diario; De la Rúa tampoco necesita que se le junte nadie a decirle cómo elegir los candidatos del oficialismo. Los va a elegir él, especialmente en distritos donde el gobierno puede ganar con comodidad, como la Capital Federal. Se enojó además con gente de su propio partido que hace cola para promover a un candidato que hoy está en la oposición como Chacho Alvarez. En ese lote se enfilan Storani, Rafael Pascual, Raúl Alfonsín y Cecilia Felgueras, que se ocuparon en los últimos días de exaltarle al ex vice en la cara. También Becerra, convocante formal de una reunión y sponsor dinerario del trabajo de los encuestadores. Volteando la cumbre, les quita el escenario para hacer política a costa de él y los fuerza a realizarla -como seguramente ocurrirá- en la clandestinidad y fuera de la luz pública.
* Otro herido es el propio De la Rúa, que ayer lamentaba que la convocatoria de sus propios funcionarios hubiera habilitado las críticas de Alvarez a la pasión electoralista que sufren todos, pero que nadie quiere admitir. Nadie podrá creer que De la Rúa no ordenó levantar la cumbre de encuestas arrastrado por la bronca radial del Chacho, que se cebó en los senadores radicales que quieren reelegir, como José María García Arecha (Capital) y Leopoldo Moreau (Buenos Aires). El primero ya está en campaña y quedó incluido en la rabieta de su jefe; el segundo se plegó ayer al dictamen presidencial de que no es tiempo de hablar de candidaturas.




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