16 de enero 2001 - 00:00

Un airado De la Rúa volteó ayer la cumbre oficial para repartir cargos

Fernando de la Rúa volteó ayer la cumbre radical que estaba convocada por su propio gobierno para el viernes próximo para analizar las candidaturas del partido para las futuras elecciones con el argumento de que «éste no es un tiempo político» sino de atender los temas de gobierno. Esa decisión se la comunicó en la mañana de ayer a Carlos Becerra, jefe de la SIDE que encargó la encuesta realizada por una joint de las firmas Analogías y Mora y Araujo cuyo análisis sería el centro del debate de la mesa de los convocados. «Es perder el tiempo hablar ahora de candidatos», se enojó el Presidente en la mañana de ayer.

A cambio de eso, De la Rúa llamó para el jueves a una reunión de gabinete ampliado -es decir con ministros, secretarios de Estado y jefes legislativos -para repasar, en lugar de encuestas, los programas de gobierno que arrancan con el alivio financiero que trajo el blindaje financiero.

La prueba del enojo es un mensaje que borroneó anoche en una minuta y que hoy irá formalmente a todos los miembros del gobiernos: «No voy a tolerar que ninguno de mis funcionarios se distraiga en cuestiones electorales. Que quede bien claro y que se atengan a las consecuencias». Esa instrucción es parte del orden del día para el jueves que enviará hoy el Presidente a los ministros y secretarios convocados.

Agenda

Ayer, el Presidente se atardeció junto al nuevo secretario de Infraestructura, Aníbal Rothamel, y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, preparando la agenda de esa reunión de funcionarios que quiere que ocupe la atención principal del público (ver nota aparte).

El dictamen presidencial le sirvió de paso al jefe de Gabinete para desmentir que estuviera promoviendo otra cumbre -ésta de funcionarios-en Chapadmalal para analizar temas de gobierno.

Pasado el mediodía el gerente de la cita, el jefe de los espías Becerra, ya había comunicado a los invitados la mala nueva. La explicación que dio reprodujo el enojo de De la Rúa por la imagen de un gobierno ansioso de electoralismo. El vocero Ricardo Ostuni lo suavizó así: se suspende la cumbre política del viernes porque el gabinete del jueves en una de ésas se prolonga hasta el día siguiente (!).

La cumbre electoral la había adelantado este diario la semana anterior. Durante el fin de semana,
Becerra completó la nómina los invitados, que confirmaron su asistencia a la cumbre.

Los llamados eran los jefes de las cámaras
Mario Losada y Rafael Pascual, los jefe de bloque Carlos Agúndez y Horacio Pernasseti, los ministros Chrystian Colombo y Federico Storani, el secretario Horacio Jaunarena, el cacique de la UCR Raúl Alfonsín y el dirigente porteño Enrique Nosiglia.

La decisión la tomó
De la Rúa en la mañana de ayer cuando escuchó la andanada de críticas radiales de Chacho Alvarez a esa cumbre a que no estaba invitado el ex vicepresidente porque estaba reservada a espadones radicales. Igual, Chacho se consideró invitado y rechazó la asistencia imponiéndole una condición de insondable profundidad: sólo iría si en esa reunión se hablaba de los «problemas de la gente».

Enojo

Apenas llegó el Presidente de Chapadmalal a la Casa de Gobierno lo enteraron de las diatribas de Alvarez a ese encuentro (ver aparte) y De la Rúa respondió con enojo parecido, que escucharon varios funcionarios que circulaban mudos y haciendo gestos de horror por los pasillos del área presidencial.

«
¿Quién habló de esa reu nión? No se hace, dénme con Becerra». Cuando le preguntaron si lanzaban un comunicado suspendiéndola, cortó duro: « Esa reunión nunca existió. No hace falta desmentir nada».

Y cargó contra
Chacho: «¿Qué se propone además Chacho que hace cuatro días no habla más que de candidaturas y ahora de esta reunión? ¿O no sabe él también que estamos para aprovechar esta situación que se nos dio para darles un envión a los proyectos que tenemos?» Quienes escuchaban, sin abrir la boca, extendían los brazos con las manos abiertas como diciendo «tiene razón». « Que lo entiendan todos, no es tiempo de hablar de candidaturas. Me llama la atención lo que están haciendo porque ahora el esfuerzo es otro. Ya tendremos tiempo dentro de varios meses de hablar de candidaturas. Ahora es perder el tiempo».

Heridos

A mediodía, Becerra ya estaba enterado de esta rabieta que deja varios heridos:

*De la Rúa
en realidad ya hizo esa cumbre: fue cuando Becerra le adelantó los resultados de la encuesta -que publicó ya este diario; De la Rúa tampoco necesita que se le junte nadie a decirle cómo elegir los candidatos del oficialismo. Los va a elegir él, especialmente en distritos donde el gobierno puede ganar con comodidad, como la Capital Federal. Se enojó además con gente de su propio partido que hace cola para promover a un candidato que hoy está en la oposición como Chacho Alvarez. En ese lote se enfilan Storani, Rafael Pascual, Raúl Alfonsín y Cecilia Felgueras, que se ocuparon en los últimos días de exaltarle al ex vice en la cara. También Becerra, convocante formal de una reunión y sponsor dinerario del trabajo de los encuestadores. Volteando la cumbre, les quita el escenario para hacer política a costa de él y los fuerza a realizarla -como seguramente ocurrirá- en la clandestinidad y fuera de la luz pública.

*
Otro herido es el propio De la Rúa, que ayer lamentaba que la convocatoria de sus propios funcionarios hubiera habilitado las críticas de Alvarez a la pasión electoralista que sufren todos, pero que nadie quiere admitir. Nadie podrá creer que De la Rúa no ordenó levantar la cumbre de encuestas arrastrado por la bronca radial del Chacho, que se cebó en los senadores radicales que quieren reelegir, como José María García Arecha (Capital) y Leopoldo Moreau (Buenos Aires). El primero ya está en campaña y quedó incluido en la rabieta de su jefe; el segundo se plegó ayer al dictamen presidencial de que no es tiempo de hablar de candidaturas.

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