14 de diciembre 2001 - 00:00

Un brindis que sacudió a Olivos

Levantó la copa y dijo: «Confío en que pronto el menemismo vuelva al gobierno». Todos brindaron. El convite provenía de Eduardo Eurnekian, el empresario de Aeropuertos 2000, quien en su quinta de Del Viso le ofreció ayer al mediodía un asado de agasajo a Carlos Menem. Importó el gesto por las presencias de otros empresarios presentes: Santiago Soldatti, Juan Carlos Masjoan (Telecom), Juan Navarro y Alejandro Estrada (Banco Privado) entre los más connotados.

Llegó Menem en un helicóptero, gentileza del anfitrión, el que aterrizó en el helipuerto de la gigantesca quinta. El marco propio de Menem era importante: su hermano Eduardo, Ramón Puerta, León Arslanian, Roberto Dromi, Alberto Kohan, Rodolfo Barra y Jorge Castro. Eurnekian, a su vez, aportó su personal gerencial, entre ellos, el ex funcionario menemista Jorge Pereyra de Olazábal en carácter de agente doble.

Por supuesto, Menem detalló algunos pormenores de su reunión con De la Rúa, destacando que había que sostenerlo en el cargo. También refirió su estribillo de la dolarización, tema con el que departió con algunos empresarios. El clima general no era favorable al gobierno -se quejaban todos por la paralización de negocios e inversiones, la ruptura de la cadena de pagos y la sucesión de convocatorias-, pero eso no produjo adhesiones para otros justicialistas (salvo Menem, claro). En general, hubo abundantes críticas al desempeño de Carlos Ruckauf, mientras el propio Menem -al referirse al gobernador bonaerense- dijo: «Está muy apurado, y eso es malo en política. En esta disciplina hay que ser paciente». El copioso asado se estiró hasta las 5 de la tarde y quien padeció la indigestión no fue ninguno de los asistentes: al enterarse, De la Rúa sintió el impacto del brindis en su hígado malherido.

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