Un moderado reemplazará a Bergoglio al frente del Episcopado
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La presidente Cristina de Kichner y monseñor José María Arancedo. (Foto de archivo 2009)
La frialdad que marcó el tono de las relaciones del arzobispo de Buenos Aires con el kirchnerismo llegó al grado de enfrentamiento abierto en temas como la crisis por las diferencias entre el Gobierno y las patronales agrarias, la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio homosexual y la polémica sobre el aborto.
En 2008, durante el conflicto con el campo, Bergoglio llegó a pedir a Cristina Fernández un "gesto de grandeza" con las patronales agrarias, denunció "homogeneización" del pensamiento y "crispación social".
El pasado año, la cúpula de la Iglesia católica argentina libró una "guerra de Dios" contra el gobierno y trató por todos los medios de evitar la aprobación de la ley que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Bergoglio encabezó manifestaciones, movilizó a los sacerdotes en defensa de la "unidad familiar" y convocó vigilias frente al Parlamento.
Aunque perdió esta batalla, el arzobispo se apuntó un tanto poco después al conseguir que el gobierno frenara la difusión de una guía médica que repasaba los supuestos de aborto admitidos por la ley argentina: violación y peligro para la vida o la salud de la madre.
A principios de mes, una comisión parlamentaria desestimó, por falta de apoyos, una propuesta que consagraba el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo en las primeras 12 semanas de gestación.




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