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«Tenés que contactarte con Cancillería para colocar tus obras en el exterior, esto es impresionante, parece una foto pero en realidad está pintado a mano, no?», preguntaba la primera dama mientras escudriñaba uno de los cuadros expuestos.
«No escuché nunca decir en reuniones de hombres que no puede haber empresas ricas en una sociedad pobre. Y ésta es una apreciación realista y no feminista», dijo en su discurso (ver vinculada).
Las que se mostraban disgustadas y disconformes con el congreso fueron las empresarias españolas. Entre ellas, Rosa María del Río, de Andalucía, dedicada a la actividad inmobiliaria, quien dijo que no pudo sacar nada en limpio de la reunión. « Bastante flojo, flojas las ponencias también. No hubo foros de problemas laborales, no se habló de ningún problema referente a las mujeres y la empresa», se quejaba en los pasillos del hotel.
• Contraste
Otra española, María Rosario Lillo del Pozo, destacó el contraste entre las mujeres emprendedoras en la Argentina y en España. «A mí la comunidad de Madrid me financia 100% de mis proyectos. En cambio, las argentinas tienen muchas más dificultades para acceder a crédito y tener sus propios proyectos», expresó la madrileña encargada de un centro ocupacional.
Otra era la opinión de las empresarias latinoamericanas, como la brasileña María Auxiliadora Chaer Lopes, de la Confederación de Asociaciones Comerciales de Brasil, quien se mostraba sorprendida por lo politizadas que estaban las mujeres argentinas.
Mientras las españolas se mostraban favorables a realizar inversiones en el país, sobre todo en el terreno inmobiliario o de la construcción, la brasileña se mostró preocupada por la situación económica y aseguró que «antes de realizar un desembolso de capitales en la Argentina, preferiría esperar para ver cómo evoluciona la economía».
Las ibéricas dejaron su malhumor y su fastidio de lado con la llegada de la primera dama. Luego de escucharla atentamente durante 20 minutos, se llamaban unas a otras para sacarse fotos con la santacruceña, quien se tomó casi media hora en posar con cada una de sus admiradoras.




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