20 de octubre 2005 - 00:00

Un respiro para recorrer stands y recibir regalos

«A mí me gusta el aparente desequilibrio, digo aparente, porque en realidad no es tal», reveló ayer Cristina Fernández de Kirchner. ¿Se trataba de una confesión personal o de una estrategia política de campaña? En realidad, se trataba de una declaración sobre sus gustos artísticos en materia de pintura, realizada frente a un stand de arte contemporáneo en el hotel Sheraton de Pilar.

Allí, la candidata a senadora en Buenos Aires, entre tantos actos de campaña, se dio un respiro para recorrer los puestos de expositores del XVI Congreso Iberoamericano de Mujeres Empresarias. No compró nada, pero recibió muchos regalos: un cinturón de cuero, cremas de belleza, champúes y un chal tejido a mano.

«Tenés que contactarte con Cancillería para colocar tus obras en el exterior, esto es impresionante, parece una foto pero en realidad está pintado a mano, no?»,
preguntaba la primera dama mientras escudriñaba uno de los cuadros expuestos.

El encuentro, organizado por la Asociación Iberoamericana de Mujeres Empresarias (AIME) y la Federación Iberoamericana de Empresas (FIDE), contó con la participación de empresarias como Marta Harff (de la línea de productos de cuidado personal que lleva su nombre, de la Argentina) y la venezolana Margaret Henríquez, CEO de bodegas Chandon.

• Acompañante

La candidata llegó acompañada por el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro. En su discurso resaltó el rol de la mujer como principal emblema del capitalismo social e inclusivo, al que definió como trabajo, producción, consumo y exportaciones.

«No escuché nunca decir en reuniones de hombres que no puede haber empresas ricas en una sociedad pobre. Y ésta es una apreciación realista y no feminista»,
dijo en su discurso (ver vinculada).

Reforzó su defensa de la mujer al asegurar que «el cuidado de los recursos humanos en una empresa son cuestiones que sólo nos importan a las mujeres. Además nosotras tenemos que rendir siempre un doble examen y demostrar que por ser mujeres no somos idiotas» (ver vinculada). El encuentro empezó el domingo, con la presencia de Daniel Scioli, pero con la ausencia sin aviso del gobernador Felipe Solá. Reunió a más de 400 mujeres empresarias de la Argentina, España, Ecuador, Uruguay, España, Paraguay y Brasil.

Las que se mostraban disgustadas y disconformes con el congreso fueron las empresarias españolas. Entre ellas,
Rosa María del Río, de Andalucía, dedicada a la actividad inmobiliaria, quien dijo que no pudo sacar nada en limpio de la reunión. « Bastante flojo, flojas las ponencias también. No hubo foros de problemas laborales, no se habló de ningún problema referente a las mujeres y la empresa», se quejaba en los pasillos del hotel.

• Contraste

Otra española, María Rosario Lillo del Pozo, destacó el contraste entre las mujeres emprendedoras en la Argentina y en España. «A mí la comunidad de Madrid me financia 100% de mis proyectos. En cambio, las argentinas tienen muchas más dificultades para acceder a crédito y tener sus propios proyectos», expresó la madrileña encargada de un centro ocupacional.

Otra era la opinión de las empresarias latinoamericanas, como la brasileña
María Auxiliadora Chaer Lopes, de la Confederación de Asociaciones Comerciales de Brasil, quien se mostraba sorprendida por lo politizadas que estaban las mujeres argentinas.

Mientras las españolas se mostraban favorables a realizar inversiones en el país, sobre todo en el terreno inmobiliario o de la construcción, la brasileña se mostró preocupada por la situación económica y aseguró que
«antes de realizar un desembolso de capitales en la Argentina, preferiría esperar para ver cómo evoluciona la economía».

Las ibéricas dejaron su malhumor y su fastidio de lado con la llegada de la primera dama. Luego de escucharla atentamente durante 20 minutos, se llamaban unas a otras para sacarse fotos con la santacruceña, quien se tomó casi media hora en posar con cada una de sus admiradoras.

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