21 de agosto 2002 - 00:00

Una ausencia clave en el Congreso

Si bien la Cámara de Diputados se mostró activa en las útimas semanas en lo que se refiere a sesionar, existe una traba en el trabajo legislativo que tanto los bloques oficialistas como los opositores, parece, se han esforzado en ocultar. Desde que Jorge Matzkin asumió como ministro del Interior, la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda se encuentra vacante. No se pudo conseguir, desde ese momento, un acuerdo político dentro del PJ para cubrir la conducción de ese cuerpo. Si el problema se hubiera originado en otra comisión, quizá las consecuencias no serían tan graves. Pero se trata de la más importante del Congreso, incluyendo en esto Diputados y Senado. Como ejemplo, basta resaltar que no existe hoy una estructura política dentro del Congreso para debatir o resolver sobre proyectos como la modificación al impuesto a la transferencia de combustibles, que el gobierno enviará al Congreso en estos días. Mucho menos en el trámite de las prórrogas al CER o las ejecuciones hipotecarias, donde todo se resolvió dentro de la conducción del bloque PJ, sin control de los «economistas» de la Cámara.

Muchos diputados argumentan que la falta de designación de un encargado de la comisión se debe a que Humberto Roggero, jefe de la bancada PJ, quiere guardar el lugar para un inminente regreso de Matzkin a Diputados, después de una hipotética renuncia a Interior como producto de las diferencias de criterio que, en privado, mantiene con Eduardo Duhalde por la convocatoria a elecciones.

•Contralor

Pero el problema de fondo es que Presupuesto y Hacienda no sólo es la comisión que analiza el Presupuesto Nacional cada año, sino que políticamente ha actuado como contralor y límite para los proyectos más disparatados que circulan por el Congreso y les ha servido a muchos ministros de Economía para pararlos. Por eso es que siempre fue puesta bajo el mando de algún diputado no sólo con predicamento político dentro de la cámara sino también con conocimientos de economía, generalmente contador o especialista en economía política.

Por reglamento, debe ir a esa comisión no sólo el presupuesto sino todo proyecto que modifique o cree impuestos, en la función de Diputados de Cámara iniciadora de estos temas, o que disponga un aumento del gasto o nuevo financiamiento por cualquier concepto. Por si fuera poco, controla la totalidad del gasto presupuestario, unos $ 42.000 millones anuales, y habilita desde la autorización al gobierno para endeudarse hasta la posibilidad de subir o bajar impuestos.

Pero, desde hace meses, Presupuesto y Hacienda está virtualmente cerrada. Con Matzkin de licencia por ser ministro, la justicialista mendocina Elsa Correa reclamó para sí la presidencia. Pero el duhaldismo se opuso alegando que la candidata no respondía al perfil del actual gobierno sino a una filosofía mucho más comprometida con el liberalismo y el ajuste del gasto.

Algo similar, pero por motivos ideológicos contrarios, pasó con el ingeniero peronista Oscar González, un chaqueño que integra la comisión desde el comienzo de este período legislativo.

Lo cierto es que hoy tanto
Correa como González ocupan una suerte de suplencia formal de la presidencia de Presupuesto y Hacienda pero sin consecuencias prácticas. Es decir, no existe quién tome decisiones.

Hasta los propios peronistas se quejan en estos días de la falta de actividad de esa estratégica comisión:
«Todo lo que entra ahí va al cajón», dicen.

Esta situación no sólo provocó un descontrol dentro de Diputados -no hay posibilidad de monitorear que se acerquen al recinto sólo los proyectos más coherentes-sino que se ha complicado todo el trabajo de comisiones. Como las iniciativas que allí se envían entran en vía muerta, el resto de los presidentes de esos cuerpos internos piden que no se gire nada a Presupuesto y Hacienda.

Sólo existe un ganador dentro de esta acefalía:
el bonaerense Rodolfo Frigeri, presidente de la Comisión de Finanzas, comenzó a tener mayor poder de decisión al girársele a ese cuerpo más proyectos para resolver. El problema es que Frigeri cuenta con su comisión, pero no con el respaldo del resto de los bloques que, en general, opinan totalmente distinto sobre los más variados temas.

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