27 de junio 2008 - 00:00

Una cita casi a reglamento y sin muchos temas

Michelle Bachelet
Michelle Bachelet
La próxima cumbre del Mercosur en San Miguel de Tucumán de este lunes y martes no traerá cambios sustanciales, salvo la propuesta de libre circulación sin pasaporte para los ciudadanos sudamericanos entre los países de América del Sur, con excepción de las Guayanas.

La reunión será presidida por Cristina de Kirchner y la acompañarán los presidentes de los países del bloque, el uruguayo Tabaré Vázquez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos.

También, desde los estados adherentes al bloque, asistirán la presidente de Chile, Michelle Bachelet, el de Bolivia, Evo Morales y el de Venezuela, Hugo Chávez. No está aún confirmada la presencia de Rafael Correa de Ecuador. Tanto el peruano Alan García como el colombiano Alvaro Uribe declinaron la invitación y serán representados por sus embajadores en la Argentina. México, el país propuesto por Uruguay para integrarse al Mercosur, envía a su canciller, Patricia Espinosa.

El show recaerá, seguramente, en la figura del histriónico Chávez, quien ya viene con el motor recalentado tras una semana hiperactiva entre desfiles militares, anuncios de compras de armamentos, denuncias de atentados a colegas sudamericanos y amenazas al imperio. El venezolano desembarcará en Tucumán el lunes por la tarde, casi a la misma hora que su colega y vecino Lula da Silva. Ambos mandatarios se reunirán previamente este sábado en Caracas, para tratar temas bilaterales pero también el ingreso de Venezuela al Mercosur, asunto que se halla trabado en los Congresos de Paraguay y Brasil. Se supone que Lula tratará de calmar al venezolano durante el fin de semana y le explicará que es muy difícil (sino imposible) que el Senado brasileño, en un año de elecciones municipales, avance con la inclusión de Venezuela en el Mercosur.

  • Asesoramiento

  • Como en Tucumán, Cristina de Kirchner entregará a Lula la presidencia pro tempore del Mercosur, el mandatario brasileño ya se hizo asesorar por 12 de sus ministros sobre los asuntos pendientes del bloque y sus países adherentes. En realidad, si se tiene en cuenta que el Mercosur hoy está reducido a un bloque de meras buenas intenciones y algunos acuerdos aduaneros, Brasil no sólo es el país más importante del mismo sino que ya tiene asumido su papel de director de orquesta para la región.

    En esa línea parecerían estar las propuestas que traerá Lula bajo el brazo, las que si bien algunas no podrán ser tratadas dentro del Mercosur mismo, atañen a los países que la integran o adhieren. A partir de agosto, se reducirá el precio de las tasas de embarque desde aeropuertos brasileños para destinos latinoamericanos. Brasil pide crear, además, un fondo de u$s 50 millones para garantías en préstamos destinadas a micro y pequeñas empresas. En lo que hace a la relación con la Argentina, el país anfitrión, Lula ya le encomendó al ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, que adelante el inicio de las obras de la hidroeléctrica de Garabí: esto sería anunciado durante la cumbre.

    Al casting acostumbrado de presidentes y cancilleres, se le agregan esta vez la presencia de algunas figuras que prometen modificarle el rating a la cumbre (aún no se sabe si sumando o restando puntos). Entre ellos, el presidente electo de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, que viene de ser agasajado en Bolivia, Ecuador y Venezuela. También José Pampuro, ex duhaldista y por ahora kirchnerista, que preside el Parlasur, y otro ex, Chacho Alvarez, hasta hace poco en el ostracismo desde su renuncia a la vicepresidencia, pero que por comparación con el actual vice, Cleto Cobos, al menos desde el recuerdo ha logrado volver a la luz.

    Una promesa de partido de fútbol, si se concreta, será lo que seguramente acapare más la atención. Es el que estaría por jugar el boliviano Evo Morales con Diego Maradona de coequiper, en retribución a aquél que hace un par de meses se disputara en La Paz. En esa oportunidad, el Nº 10 argentino estuvo en el mismo equipo que el presidente de Bolivia en un match en el que protestaron contra la disposición de la FIFA de prohibir los partidos de fútbol en lugares de más de 800 metros de altitud.

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