8 de agosto 2002 - 00:00

Una renuncia con mucho trasfondo en la Gendarmería

Confusa, al menos, resultaba ayer la salida del titular de Gendarmería, comandante Hugo Miranda.

Presentó la dimisión pero nadie que lo frecuentara imaginaba que tomaría esa decisión. Por lo tanto, es obvio que hubo un problema con el ministro Juan José Alvarez.

Se dijo que se iba por razones personales y que, tal vez, había problemas con el gobierno por sus últimas apreciaciones sobre la precariedad presupuestaria de la fuerza.

Pero, ¿no todos los jefes militares y responsables de seguridad viven expresando sus quejas públicas por la caída salarial y la falta de recursos? Nadie se va por esa razón.
   
Hubo, entonces, otros problemas. Ha sido público, por ejemplo, un desvío de cigarrillos importados por altos jefes de Gendarmería. Hay una investigación que salpica la responsabilidad de Miranda.
   
Pero esto ya se conocía desde hace tiempo y, en rigor, parecía superado. Aunque ahora, se supone, este episodio le ha servido al gobierno como excusa para forzar la renuncia de Miranda.
   
Es que el dimitente se había convertido en un estorbo tanto para Alvarez como para otros hombres del gobierno.
   
En principio, no consentía ciertas atenciones que otras fuerzas sí mantienen con el ministerio -como es tradición- y, por lo tanto, con el gobierno.
   
Y, además, se había vuelto crítico -lo hacía divulgar- por la falta o fallas en la política de seguridad, las distracciones en ese sentido provenientes de la cúpula y, sobre todo, cuestionó la gestión de Juan Pablo Cafiero. Habría sido éste, por medio de algún intermediario, el que también había reclamado la salida de Miranda. A Duhalde, asimismo, le molestaba la voz de este comandante.

Por ahora quedará en su lugar su segundo, el comandante Néstor Oscar Della Bianca.

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