Pese a la
promesa a la
Argentina de no
producir
hechos agresivos
hasta la
mediación del
rey Juan Carlos
en la polémica
por la instalación
de la
papelera
contaminante
en Fray Bentos,
Tabaré Vázquez
inaugurará
hoy el puerto
de la empresa
Botnia, sobre el
río Uruguay.
La relación entre la Argentina y Uruguay alcanzará hoy un nuevo pico de conflictividad, que podría derivar en un nuevo alejamiento en las negociaciones bilaterales, cuando el presidente del país vecino, Tabaré Vázquez, inaugure personalmente la terminal fluvial de Nueva Palmira, desde donde Botnia exportará pasta celulosa a Europa y Asia. Además del jefe de Estado, cortarán la cinta del puerto casi la totalidad del gabinete uruguayo y algunos funcionarios finlandeses que viajaron a Montevideo especialmente para el acto. Obviamente, también estarán presentes los directores uruguayos y europeos de Botnia.
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Desde Buenos Aires, el Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó que recibió la confirmación de la presencia de Vázquez y de funcionarios finlandeses en la inauguración de hoy «con gran preocupación y desaliento» y calificó al emprendimiento que comenzará de servir «para el transporte de sustancias y materiales vinculados al emprendimiento ilícito Orion a cargo de la empresa Botnia», dice un comunicado de Jorge Taiana. Antes, y en la mayor discreción, el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández, se reunieron en Colonia. El argentino buscó un último gesto desde el gobierno del país vecino para que el presidente no concurra hoy a la inauguración, lo que fue descartado por el funcionario anfitrión.
Desde la terminal portuaria de Ontur que se inaugurará hoy -de la que Botnia es principal accionista- en el puerto de Nueva Palmira, ubicado 230 kilómetros al noroeste de Montevideo, se exportará un millón de toneladas de pasta de celulosa por año. Esta celulosa será producida por la empresa finlandesa en la planta que está poniendo a punto en Fray Bentos, a unos 80 kilómetros de Nueva Palmira.
Dos barcazas trasladarán 3.500 toneladas diarias de pasta de celulosa desde la pastera de Botnia hasta la terminal de Nueva Palmira, donde se almacenarán en depósitos con capacidad para 100 mil toneladas, antes de partir en buques rumbo a Europa y Asia. Para la Argentina, tanto la apertura del puerto como la presencia del presidente uruguayo serán consideradas como una provocación por parte del país vecino. Recordaban ayer en la Casa de Gobierno que el negociador español designado por el rey Juan Carlos de España, José Antonio Yáñez Barnuevo, había pedido a los dos países en la última ronda negociadora de Nueva York que no se propiciaran actos que complicaran más la situación hasta que terminen las reuniones. Desde la visión local, se interpreta que el viaje de Vázquez al puerto de Nueva Palmira es una violación de esta promesa, y recuerdan que desde Buenos Aires Néstor Kirchner evitó en los últimos meses cualquier referencia al conflicto por Botnia. Siguiendo esta línea, la llegada de Vázquez de hoy al puerto de Botnia sería una alteración de la «tregua» a la que llegaron los dos países mientras evolucionaba la negociación de Yáñez Barnuevo. En teoría, en las próximas semanas en español debería llamar a una nueva ronda, programa que ahora quedaría congelado por la apertura del puerto de mañana.
Para la Argentina, la construcción del puerto de Botnia es una de las violaciones del Tratado del Río Uruguay que se denunciaron ante el Tribunal Internacional de La Haya, junto con la autorización de la pastera finlandesa y de la española ENCE y del mayor retiro de agua en ambos proyectos. Ciudadanos de Gualeguaychú, que bloquean el puente que los une con Fray Bentos en protesta por el emprendimiento, anunciaron que manifestarán en forma « pacífica» en aguas jurisdiccionales argentinas frente a la terminal de Nueva Palmira.
En territorio uruguayo se espera una protesta de grupos ambientalistas con carteles y volantes, organizada por integrantes de la recientemente creada Asamblea Binacional, que reúne a los vecinos de Gualeguaychú y productores rurales uruguayos que se oponen a la construcción de plantas de celulosa. A la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) no le preocupan los grupos locales, que son pequeños, aunque temen «actos de provocación» de parte de los ambientalistas argentinos.
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