17 de mayo 2004 - 00:00

Usar latinos mejoraría imagen de intervención

Los ministros de Defensa de la Argentina, Brasil y Chile intentarán coordinar hoy el esfuerzo militar conjunto que se desplegará en Haití a partir del 1 de junio bajo mandato de la ONU, para reemplazar a la fuerza multilateral liderada por EE.UU. que se instaló en ese país luego de los incidentes que terminaron con el gobierno de Bertrand Aristide.

En realidad, los ministros aprovecharon el convite que hizo Horacio Jaunarena para debatir sobre Seguridad Regional, seminario que se llevará a cabo mañana en la sede de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, y acordaron la cita de hoy lejos de la presión de los medios. Esta misma noche cierran el diálogo con una cena en el hotel Elevage, en donde se alojan Bachelet y Viegas.

Pampuro
, dueño de casa, no tendrá en el encuentro todos los papeles al día para la misión en Haití; aún resta que el Congreso apruebe la salida de las tropas y la definición de qué fuerza pondrá los helicópteros (ver vinculada).

La chilena Michelle Bachelet-Escribe Edgardo Aguilera es la más experimentadaen el tema; sus tropas (270 hombres) ya están en la misma zona de responsabilidad que EE.UU., mientras que el brasileño JoséViegas Filho tiene la máxima responsabilidad política: Brasil comandará la totalidad de la fuerza internacional en Puerto Príncipe, cargo que desempeñará el general Heleno de Freitas.Además, los efectivos brasileños cuentan con la aprobación de los diputados y sólo resta el sí de la Cámara alta para iniciar los vuelos simultáneos desde Brasilia, Rio Grande do Sul y Rio de Janeiro que movilizarán los 1.200 hombres para la misión. La conducción de esa fuerza -si logra una estabilización concreta de la situación haitiana- será el eje de Brasil para asumir una posición de mayor influencia en pos de lograr un asiento definitivo en el Consejo de Seguridad de la ONU.

• Dato compartido

El anhelo de Itamaraty -sin importar color partidario-se ha mantenido como política de Estado desde que Carlos Menem se lanzó al plano externo con misiones militares en las zonas más conflictivas cada vez que era requerido por los Estados Unidos.

Ahora, Kirchner, para alcanzar el tiempo de Lula, enviará recién mañana el proyecto al Congreso que ya pasó por el tamiz de jurídicos de la Cancillería. El dato político compartido entre Lula y Kirchner para Haití es que ambos desearían la reconstrucción del país y la reorganización del sistema político y no una coyuntura de simple estabilización en la seguridad. Hay un filón provisto por la inteligencia militar que ayudará en la discusión legislativa: el componente social haitiano odia a los norteamericanos (que se retiran), pero no evidencian animosidad hacia los latinos. Es que la posibilidad de enfrentamientos adquiere relevancia, pues los rebeldes rechazan la fuerza de intervención militar de la ONU. Un soldado argentino muerto es algo que puede golpear con severidad sobre el gobierno que ha hecho un culto de la utilización de los uniformados sólo en tareas humanitarias, como si la naturaleza de la milicia no involucrara el riesgo de la vida. Por eso, Pampuro aclaró que la tarea de las fuerzas será reconstruir la seguridad (peace keeping) y la atención de necesidades sociales más urgentes en ese país, y pedirá a sus pares de Brasil y Chile que el contingente argentino no participe en acciones de desarme de paramilitares. El asunto presenta un dilema en especial para el responsable operativo, el brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto, quien debe asesorar al ministro respecto del menú de opciones de empleo de las armas conforme al encuadre de las Naciones Unidas dado a Haití.

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